BUENA ESPOSA A PROPOSITO
Por: Becky Hunter
Capítulo cinco
Tácticas de paternidad 101
De bebés a adolescentes
Los niños son como el cemento fresco.
Todo lo que cae sobre ellos deja su impresión.
—Lillian Sparks
Su matrimonio puede andar sobre rieles, y luego, con sólo nueve meses de aviso —o aun menos— llega un bebé con sus llantos y gorgojeos. No hay necesidad alguna de que esta increíble bendición interfiera con la armonía de su relación; pero sin embargo, suele suceder.
A pesar de que ser madre es algo que nos recompensa increíblemente, al principio una puede sentirse cansada, preocupada y aislada... además de que tiene unos diez kilos de más que esperaba perder con el parto. Para aliviar esta carga, intente tomar siestas, pase tiempo en oración, hable con otras madres, haga ejercicio y cuide su dieta. Estas son
opciones mucho mejores que la que popularmente se utiliza como remedio: enojarse con el esposo.
El enojo con el marido es una elección popular porque parecería cubrir todas las necesidades del momento. Una no puede gritarle al bebé, así que le grita al esposo. No puede salir a menudo, así que se resiente porque él entra y sale cuando quiere. No puede dormir lo suficiente, así que hace ruido al cerrar cajones y puertas mientras él duerme. No puede perder peso, así que se resiste a hacer el amor, por vergüenza.
Estos problemas son comunes, y pueden convertirla rápidamente de amorosa compañera en esposa protestona y estereotipada. Si ha observado cambios en su esposo desde que nació el bebé, es muy posible que estos cambios resulten directamente de los cambios que han habido en usted. Si ve que el tiempo que pasa con su marido es solamente algo que la distrae de su atención a las necesidades del bebé, o ve que sus avances son un acto de insensibilidad ante su estado de agotamiento, entonces su esposo se sentirá frustrado. Esta es la verdad: usted será mucho más feliz si deja de disciplinar a su esposo y comienza a disciplinarse a sí misma. Puede avanzar, tomando un problema a la vez.
Utilice la energía que tenga para mejorar. Por ejemplo, si pudiera ser más paciente con respecto a sus responsabilidades y más amable con su esposo si le fuera posible dormir más, tome una siesta. Sí, claro... si tuviera tiempo para eso estaría durmiendo ahora mismo. Así que la solución para usted está un poco más atrás. Quizás lo que necesita es organizarse un poco mejor para que le quede algo de tiempo para la siesta. Si no sabe cómo organizarse mejor, entonces la solución puede estar aun más atrás. Tal vez necesite leer un libro sobre cómo organizar su tiempo, poner en práctica lo que aprenda, y entonces la siesta podrá convertirse en realidad. O puede ser que todo esto le resulte tan complicado que ha decidido que no está tan cansada después de todo.
Inicialmente, los cambios requieren de mucha energía. Pero cuando uno ya ha avanzado, siente que todo se vuelve más fácil, y se siente más confiada y fresca. Estas cualidades pueden ayudarle mucho en la resolución de un verdadero problema.
UN ESPOSO NO ES UN NIÑO GIGANTE
Uno de los dones más grandes que usted puede darle a su hijo es enseñarle a amar y respetar a su padre. Siempre diga a su hijo las mejores cosas acerca de su padre. O en la peor de las situaciones, como diría su madre: «Si no puedes decir algo bueno, entonces calla».
Su hijo necesita ver que usted ama y respeta a su padre. Jamás olvidará el modo en que usted trata a su esposo, para bien o para mal. Si elige tratar a su esposo como si fuera un hijo más en la familia, o usurpa su autoridad frente a su hijo, dañará su matrimonio y el concepto que el niño tiene de sí mismo. Su hijo necesita ver que usted ama y respeta a su padre. Jamás olvidará el modo en que usted trata a su esposo, para bien o para mal. Cuanto mejor trate a su esposo, tanto mejor funcionará su matrimonio y su familia. Todos los encuentros de los padres, positivos y negativos, dejan su impronta en la memoria de los hijos. Su hijo será mejor esposo si ve en los padres una relación de amor y respeto.
LOS NIÑOS SON...
Mientras sus hijos saltaban en el sofá, subían el volumen de la televisión al máximo, saqueaban la heladera y lanzaban palomitas de maíz al aire para atajarlas con la boca, mi amiga sonrió y dijo: «Los niños son niños».
Esa frase: «Los niños son niños», la había oído antes, pero siguió dando vueltas en mi cabeza durante varios días luego de esa experiencia. La escena no me había parecido linda, pero como señaló mi amiga, yo no tenía hijos, así que me dijo: «Ya verás».
Unos años después nació nuestro primer hijo. Y cuando estaba por cumplir dos años, nació nuestro segundo hijo. Para cuando llegó nuestro tercer hijo, unos tres años después, pensé en esa frase: «Los niños son niños», y me di cuenta de que era mentira.
En verdad, los niños serán hombres algún día. Y reconocí que si no mantenía esta verdad en mente, sería una mala madre. Había visto lo suficiente en las vidas de otras mujeres para saber que cuando los niños están fuera de control, la vida entera de una mujer se ve afectada. Y el impacto de esto sobre el matrimonio tiene consecuencias mayores.
A medida que mis hijos crecían, me recordaba a mí misma continuamente que algún día serían esposos de alguien, padres de alguien, empleados de alguien, jefes de alguien, y posiblemente la única referencia de lo que es un cristiano para alguien más.
Joel y yo criamos a Josh, Isaac y Joel con una perspectiva del futuro: veíamos a cada uno como el hombre de Dios que esperábamos que fuera. Luego pusimos en sus vidas el suficiente fundamento como para alentar su crecimiento hacia ese objetivo.
Lo único que puede servir de base para la madurez es un cimiento bueno y fuerte. Toda nuestra intención y propósito tendría que cumplirse en un plazo de dieciocho años. Este parece un tiempo demasiado corto para todo lo que necesita aprender un niño (por otra parte, pensando en la energía que se requiere de parte de los padres, parece un plazo demasiado largo). Tener una visión del futuro de su hijo es una poderosa motivación para ser fiel y coherente en la crianza a lo largo de esos años. En realidad, la visión es más que motivadora... es esencial. «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él» (Proverbios 22:6 RV).
ÉL SIGUE SIENDO SU ESPOSO
Cuando está criando a sus hijos, y no sólo viendo cómo crecen, la tarea es una de las más agotadoras y gratificantes que puede haber. Como resultado, hay una gran tentación a descuidar «al otro adulto» en la familia. Es fácil pensar: «Volveré a ocuparme de mi marido cuando haya terminado de criar a los niños». Pero criar a los hijos ocupará de un 30 a un 60% de la vida de su matrimonio. Usted no puede estar "ausente sin abandonar su trabajo" como esposa por tantos años.
A lo largo de nuestros años de crianza de los hijos, debía recordarme a mí misma continuamente que aunque era la madre de los niños seguía siendo la esposa de Joel. Esto no parece ser algo que requiera de un tónico para la memoria ¿verdad? Sin embargo, era fácil verlo como el padre de los niños en lugar de como mi esposo. El ritmo cotidiano de
criar a los niños, y ocuparme de sus necesidades y urgencias, hacía a menudo que las necesidades de mi esposo se vieran como menos importantes. Pero no lo eran.
Hay muchos modos en que usted se sentirá tentada a dejar de lado la prioridad de ser esposa mientras cría a sus hijos. Piense en lo siguiente: Su esposo le pide que lo acompañe en un viaje de negocios, pero como esto implica hacer complicados arreglos para que alguien se ocupe de los niños, usted se queda en casa.
Él quiere que los niños vayan a dormir al menos una hora antes que ustedes para que puedan compartir tiempo juntos, pero esto implica organizarse más y cumplir con un horario. Los niños no quieren ir a dormir, así que prometen «portarse bien» y «no molestar a papá y mamá». Usted piensa: «¿Qué hay de malo en eso?». Así que permite que se queden despiertos, pero aunque se comporten bien, esto marca una gran diferencia en el tiempo que pasan juntos.
Él espera que usted vea el juego de softbol, pero los niños tienen su clase de natación a la misma hora, y sería mucho más fácil quedarse junto a la piscina en lugar de ir hasta el campo de juegos después de dejarlos allí. Además, usted sólo podría mirar el principio del juego. ¿Cuán importante puede ser ver a su esposo batear una sola vez? Por lo tanto, elige quedarse junto a la piscina sentada en una silla de playa en lugar de repartir el tiempo entre los dos lugares.
Debe haber un millón de situaciones en las que se presenta un dilema similar. Una de las mejores cosas que puede hacer usted como esposa (y como madre) es decidir por adelantado que dichas situaciones ya no presentarán dilemas. Decida aprovechar la oportunidad de incluirse en las actividades de su esposo. Cuando sus hijos vean que
usted honra, respeta y antepone su relación con su padre, se verán grandemente beneficiados. Así que sea creativa y enfrente estos desafíos con un sentido de la aventura. Elija cosas que funcionen bien para su esposo, para sus hijos y para usted. Trate de pensar según el patrón «esto y aquello», en lugar de «o esto o aquello», cuando se enfrente con estas situaciones.
MÁS Y MEJORES MOMENTOS PUEDEN ESTAR
QUIZÁS A LA VUELTA DE LA ESQUINA
Un niño puede criarse en casi cualquier lugar. Esto es algo que debemos comprender. Intente buscar maneras de ajustar su vida para poder compartir más momentos con su esposo, aun criando a sus hijos.
A lo largo de los años he aprovechado miles de horas con Joel que podrían haberse perdido, sólo porque tenía que cargar los niños en el auto y conducir. En ese automóvil, mientras Joel visitaba a los miembros de la congregación en el hospital o en sus casas, los niños y yo jugábamos, leíamos, dibujábamos, dormíamos la siesta, o comíamos algo rápido. Todos disfrutábamos de nuestros momentos juntos.
Hasta las rutinas pueden ser interesantes si uno cambia el escenario. Si las 8:00 PM es la hora designada para compartir juntos en el comedor de su hogar, está bien. Pero si esto no funciona, entonces habrá que hacer ajustes para que se puedan compartir más momentos en familia.
Elija crear un ambiente que haga de su hogar un lugar de paz y aliento para su esposo, sus hijos y usted. ¡No es un sueño loco, usted puede hacerlo! Cuando ama a su esposo y se organiza para modelar la vida que espera que su hijo elija algún día, creará una maravillosa situación para ser padres. Estas circunstancias ofrecen un sólido cimiento para el avance de la tarea de criar a los hijos y educarlos espiritual, física y académicamente.
"PROTECCIÓN AMBIENTAL" POR MARÍA Y JOSÉ
"Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para
con Dios y los hombres."
—LUCAS 2:52 RV
Este versículo de las Escrituras nos da el marco para criar a nuestros hijos en el camino de Dios. Sabemos por este versículo que María y José habían ubicado a Jesús en un ambiente que le permitía crecer mental, física, espiritual y socialmente.
De aquí se deduce que una de las tareas más importantes para los padres es asegurarse de que los hijos crezcan en un ambiente que:
• Favorezca el aprendizaje... para que obtengan sabiduría.
• Ofrezca límites y desafíos... para que crezcan fuertes y sanos.
• Ofrezca oportunidades de interacción con Dios y con las personas.
Para su hijo, los detalles de cómo debe ser ese ambiente se descubren mediante el estudio de las Escrituras, la oración, y los consejos sabios. Cuando el ambiente comunica que el niño pertenece a Dios, él aprenderá y reconocerá este increíble valor. Cuando el ambiente comunica otros mensajes, aunque sean positivos —eres inteligente, buen mozo, rudo, o mío— verá que su valor es limitado. Usted es la persona mejor equipada para decidir las políticas de protección ambiental para su hijo. Y si tiene más de un hijo, decida cuál es el mejor ambiente para cada uno, basándose en la personalidad, los dones e intereses de cada niño en particular.
CUESTIONES DE EDUCACIÓN
Las opciones son diversas: escuela pública, privada, o aprendizaje en casa. Usted puede sentir que sin importar qué escuela elija para sus hijos, estará equivocándose. Si usted y su esposo pueden ponerse de acuerdo sobre el lugar, el matrimonio no se verá afectado, como sí sucederá si alguno de los dos no está cómodo con la elección. Es importante estudiar los aspectos académicos, sociales, espirituales y físicos de cada opción. Ore acerca de sus opciones, tome la decisión y luego recuerde que Dios es omnipresente y que Él ama a su hijo. Aun si no está del todo satisfecha con la escuela, él no estará solo allí.
He trabajado como maestra, por lo que puedo decirle que hay grandes diferencias entre una escuela y otra. Así que sólo porque su hijo siempre haya asistido a una escuela privada, o por el contrario, haya acudido a una escuela pública, esto no significa que deban continuar con el mismo estilo de escuela si se mudan o si en la escuela local suceden cambios significativos en la conducción, la política o el personal. La estabilidad es importante, pero deja de serlo si significa el sacrificio de una buena educación.
Cada año, volvíamos a evaluar las opciones para la educación de nuestros hijos, y decidíamos según lo que nos parecía mejor para cada uno de ellos. Basábamos nuestra decisión en la personalidad, capacidad y liderazgo espiritual de los niños. Aun si uno no elige la educación en el hogar, debe involucrarse con la enseñanza de los hijos, desde el jardín de infantes hasta los primeros años de la escuela secundaria.
Luego, casi al terminar la escuela primaria, o en la secundaria, se le debe ir otorgando al hijo la libertad con la que pronto deberá manejarse en la universidad o el trabajo.
Generalmente, para ese momento, uno ya estará frente a un joven adulto muy capaz, si es que ha sabido controlar su educación durante los primeros dieciséis años.
ACTIVIDAD FÍSICA
Hay ciertas ventajas en el juego y el ejercicio físico que van más allá de «cansarlo para que duerma mejor». Aun a temprana edad, los juegos no estructurados con otros niños le enseñarán mucho acerca de sus decisiones, sus errores y sus amistades. Permita que su hijo interaccione con otros de forma frecuente y regular.
Los deportes son un modo fantástico de enseñarle a un niño cómo conducirse según las reglas, con disciplina, buena conducta deportiva y demás. Los equipos deportivos le ofrecen de manera natural el que usted y su esposo se involucren en la vida de su hijo, a la vez que él interacciona en comunidad. Muchos matrimonios vivirían mejor si las madres recordaran todo eso, en lugar de concentrarse en los rasguños, golpes y magulladuras, que sanan rápidamente.
Sé que hay buenas madres que desde el borde del campo de juegos alientan a sus hijos a «darle duro», aunque eso signifique romperse un brazo o una pierna, pero si los deportes representan un desafío para usted, me siento identificada. Mi esposo y yo tuvimos ciertas diferencias en cuanto a la vida deportiva de nuestros hijos. Él solía decir: «Si no te mata, te hace más fuerte». Y yo decía: «Primero la seguridad». Durante los dieciocho años en que nuestros hijos participaron de diversos deportes, les hemos visto jugar todo tipo de cosas. Naturalmente, yo los alentaba a pensar en las opciones de menor impacto, como la natación o el tenis. No puedo explicar mi desazón, y el entusiasmo de Joel, cuando eligieron fútbol americano, lucha libre y fútbol. ¡Oré tanto que casi necesito llevar rodilleras también!
Cuando un niño forma parte de un equipo aprende principios que pueden serle de utilidad durante toda la vida. Al principio sentirá entusiasmo por llevar un uniforme determinado, pero hay potencial de felicidad a largo plazo en los valores que aprenda mientras lleva puesto ese uniforme. Escuche sus comentarios después de las prácticas y los juegos para descubrir si está entendiendo los valores. Entrénelo hacia la madurez. Esto implica dedicar un tiempo para explicar lo que él no entienda. Aquí van algunos ejemplos:
Su hijo dice: «Mi entrenador hizo que saludáramos a los ganadores y les dijéramos: "Buen partido", así que les apreté la mano lo más fuerte que pude». Su hijo acaba de darle una maravillosa oportunidad para que le hable de cómo ser buen deportista.
Su hijo anuncia: «Frank debiera haberme pasado la pelota, yo estaba justo allí. Le dije que la próxima vez que él estuviera cerca, no le pasaría la pelota». Es tiempo de revisar el concepto del trabajo en equipo.
Cuando los demás no juegan limpio, ayúdele a entender que el no cumplir las reglas afecta a los demás. Piense en la oportunidad de hablar de esto con él cuando se queje:
«Lo había atrapado, tenía la espalda contra el suelo, pero el árbitro no indicó nada. Bill me dijo que había oído que ese chico es vecino suyo».
Usted puede hablar del valor de la disciplina y de cómo la falta de esta afecta a otros cuando se lamente: «Tuvimos que correr alrededor del campo casi toda la práctica hoy
porque el entrenador oyó a Bill decir malas palabras. Como si eso fuera a hacerle cambiar su conducta».
Los deportes le presentarán oportunidades para tener algunas de sus mejores conversaciones con los hijos. Y como efecto colateral agradable, «se cansarán y entonces
dormirán mejor».
AYUDE A SUS HIJOS A AMAR A DIOS
Los niños que ven en su hogar el amor y el estilo de vida cristianos tienen ventaja porque intentarán descubrir quién es Dios y cómo se relaciona con ellos. Por esta y otras razones, ore cada mañana antes de levantar la cabeza de la almohada. Marcará una asombrosa diferencia en su día el pasar un tiempo con Dios inmediatamente después de despertar. Sentirá que «están juntos», en el mejor sentido de la frase. «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13). Así que ponga su reloj despertador para que suene más temprano. No se arrepentirá. En realidad, hasta encontrará que durante el día no se siente tan cansada como cuando deja de lado ese tiempo con Dios. Haga a Cristo la prioridad en su hogar y modele la vida que espera que su hijo elija para sí.
No importa cuál sea la edad o la actitud de su hijo, sus oraciones marcarán una diferencia en su decisión por la fe en Jesucristo. Su pedido abre un camino e invita a Dios a acercarse y hacer lo que Él realmente quiere hacer. Usted es un intercesor del Señor para su hijo, y Él está de su lado. Quiere que su hijo venga a Él; le ama aun más de lo que lo ama usted.
En Éxodo 20:5-6, Dios nos dijo que castiga hasta la tercera y cuarta generación de quienes le odian, y que muestra amor a mil generaciones de quienes le aman y guardan sus mandamientos. Un patrón de pecado específico puede continuar, trasmitiéndose de padres a hijos, no sólo porque el mismo ha sido modelado, sino también porque como padre puede sentirse especialmente hipócrita al responsabilizar a su hijo por cosas que usted hizo o dejó de hacer a su edad.
No deje que el pecado del pasado en su vida le haga sentirse indigno de desafiar a su hijo a seguir un estilo de vida junto a Dios. Sus defectos no serán impedimento en su ministerio hacia él. Háblele del dolor que le causó su pasada locura o estupidez, y de cómo espera que jamás deba sufrir él las ramificaciones de ese tipo de conducta.
Hay padres que dicen: «¿Qué puedo esperar? A su edad, yo consumía drogas, alcohol, tenía relaciones sexuales, engañaba, mentía y odiaba a Dios, pero luego, de grande, me porto bien. Creo que tendrá que descubrirlo por sus propios medios como yo lo hice». Esa es una lógica ridícula.
¿Dicen también estos padres: «Puse un cuchillo en la tostadora, la mano sobre la estufa caliente, e intenté montar un jabalí cuando era joven. Me electrocuté, me quemé y casi muero, pero es mejor dejar que mi hijo cometa los mismos errores y aprenda por sí mismo»? No. Las historias y advertencias se comparten, como se debe. Todo el mundo está de acuerdo en que un buen padre hace todo lo que está a su alcance para evitar que su hijo se lastime. ¿Cuánto más, entonces, debemos preocuparnos por el bienestar espiritual de nuestros hijos?
Para alejar a su hijo del pecado utilice al menos la misma proporción de poder que utilizaría para impedir que saltara desde la terraza... ambas cosas causan heridas y dejan cicatrices. Adviértale sobre los peligros de las malas decisiones y aliéntele a hacer las cosas bien, porque a Dios le importa. Si su esposo se une a usted en alentarlo y advertirle, entonces muy bien. Pero si no lo hace, hágalo de todos modos. Siga respetando a su esposo y relájese sabiendo que Dios influye con su respuesta en la vida de su hijo también. El niño aprende muchas cosas valiosas al verle respetar a su esposo, algo que no podrá aprender si usted intenta obligar a su padre a decir o hacer algo determinado.
CUESTIONES DE LA IGLESIA
La iglesia es esencial para el crecimiento espiritual de un niño. Esto puede sonar como algo trillado, pero he descubierto que no lo es. Casi todos hemos oído horrorosas historias sobre personas que de niños eran forzados a asistir a la iglesia, y que como resultado de esta «tortura» se han alejado para siempre de ella, declarándole la guerra a la familia y a la sociedad, viviendo con temor constante a todo lo que tenga que ver con la iglesia, y todo porque los obligaban a asistir.
Me pregunto si cuando niños también obligaban a estas personas a lavarse los dientes y a bañarse. Si es así, ¿se resisten hoy a la higiene personal a causa de los insensibles valores de sus padres?
Un buen padre obliga a sus hijos a hacer las cosas que considera importantes para su bienestar. Si usted insiste en que se lave los dientes, pero no insiste en que vaya a la iglesia, le está dando a su hijo un mensaje muy importante: que los dientes importan más que Dios y que las personas que le aman. Es importante promover consistencia y cuidado en la vida espiritual de su hijo, de la misma manera en que lo hace en su vida física.
Aun suponiendo que usted esté totalmente de acuerdo con mi filosofía, el aspecto práctico de llevar a los niños a la iglesia el domingo puede ser difícil. Hubo algo que funcionó muy bien con nuestros hijos, incluso en la adolescencia, y era la parada garantizada frente a la tienda de rosquillas cuando íbamos a la iglesia, si todos estaban listos, peinados y vestidos puntualmente. Si uno de ellos daba vueltas y nos atrasábamos, sus hermanos lo motivaban, y yo me ahorraba grandes frustraciones.
Hasta a los infantes les beneficia ir a la Escuela Dominical. Estar con maestras que son maravillosos modelos del carácter cristiano, y conocer a otros niños cuyos padres también se interesan por el crecimiento espiritual, marcará una diferencia en el mundo de su hijo. Es importante que su hijo conozca a otras personas que aman a Dios y que sostienen los mismos valores que sostiene usted. Además, criar niños es una tarea muy agotadora, y la familia de la iglesia es un buen lugar donde encontrar apoyo.
Si su esposo no va a la iglesia, vaya sola con sus hijos, y siga mostrando respeto por su marido. Invítelo a ir también, pero no se queje ni proteste. Él sabe que esto es importante para usted, y ve que hace el esfuerzo de ir. Si su esposo va a una iglesia cristiana diferente de la suya, únase a él, vayan juntos. Esta es una forma de respetarle como líder espiritual del hogar, y de lograr mucho más para su relación y su familia de lo que lograría asistiendo a la iglesia de su preferencia sin él.
Si es cristiana nueva e intenta iniciar un tiempo devocional o asistir a la iglesia por primera vez con su hijo adolescente, él podrá pensar que usted se ha vuelto una fanática religiosa (Dios no lo permita). Descubra si hay alguien de su escuela que asiste a la iglesia, o si se reúne un grupo de jóvenes cristianos en su barrio, o si existen campamentos cristianos con temas o actividades que le interesen. Otra buena manera de iniciar naturalmente una conversación sobre cosas espirituales es responder a sus problemas o preocupaciones diciendo: «Oraré por ti». Dios le brindará la ventana de oportunidad que usted necesita para comenzar a tratar los asuntos espirituales en su familia.
DEVOCIONALES EN FAMILIA—ORACIÓN
"Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y
recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido."
—JUAN 16:24 RV
Usted quiere que el momento sea importante y especial, y es por eso que los devocionales en familia pueden llegar a ser casi demasiado austeros. Esto es verdad cuando usted o su esposo, o usted y sus hijos, o la familia entera se unen para orar. En su intención de ser profundos, este tono de seriedad hace que el devocional se sienta como algo poco natural o forzado. Nosotros descubrimos que cuanto más naturales fueran las circunstancias, tanto mejor respondían nuestros hijos. Como resultado, nuestro método para los devocionales en familia cambiaba según la edad y etapa por la que atravesaban nuestros hijos. Nuestro tiempo diario siempre terminaba de la misma manera, arrodillados, sentados en el sofá, en el suelo o de pie... lo que más cómodo resultara para poder concentrarse en la oración. Desde el más pequeño hasta el mayor, orábamos en voz alta. (Joel y yo seguimos haciéndolo, y cuando nuestros hijos nos visitan con sus familias o amigos, se unen voluntariamente.)
Si alguno de nosotros está enojado o se siente frustrado, igualmente ora en voz alta, aunque a veces la oración sea más corta. Como siempre hemos puesto en claro que este es nuestro momento para hablar con Dios, no un momento de lidiar con los problemas o las personas, no hay opción de estar exento de la oración porque uno esté enojado. En raras ocasiones hemos permanecido en silencio, y unas pocas veces hemos orado todos en voz alta por la persona que estaba enojada. La razón de esta perseverancia está en Efesios 4:26: «Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo».
Ocasionalmente ha sido necesario aclarar el propósito de la oración. Aquí va un ejemplo: Isaac, cuando tenía once años, oró: «Por favor Dios, ayuda a mamá a darse cuenta de que está siendo ridícula y que me permita ir a pasar la noche en casa de Jeff». Esto era simplemente la continuación de un desacuerdo entre él y yo, con la excepción de que ahora lo disfrazaba como conversación con Dios para que yo lo oyera. Lo interrumpí: «¡Oye! Estás fingiendo tu oración. Comienza de nuevo».
Esté preparado, sin embargo, porque los niños entrenados de esta manera rápidamente reconocerán las mismas fallas en usted. Una noche, me atraparon orando porque los niños hicieran sus camas sin que se los recordara. ¡La buena noticia es que el hecho de que me atraparan haciéndolo significaba que realmente me estaban escuchando!
DEVOCIONALES EN FAMILIA —ACTIVIDADES
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para
enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en
justicia."
—2 TIMOTEO 3:16 RV
Cuando los niños eran muy pequeños utilizábamos una Biblia de imágenes y libros para colorear con el objeto de mostrarles a los personajes de las Escrituras y sus maravillosas historias. Adicionalmente, cuando Josh, Isaac y Joel iban creciendo, aprendieron muchas canciones que fueron parte del cimiento de su fe.
A través de las letras de las canciones aprendieron los libros de la Biblia, los Diez Mandamientos, los frutos del Espíritu y el Padrenuestro, además de historias con los principios de Dios. Muchas canciones se caracterizaban con títeres, o con los niños representando a los personajes.
La mayoría de los niños —cerca de los nueve o diez años— disfruta de las competencias. ¡Cómo aproveché esa etapa! Usted también puede hacerlo, haciendo preguntas o competencias de memorización de versículos, etc., con premios que pueden incluir desde ir a la cama un poco más tarde, a camisetas, libros o vídeos cristianos.
Otra actividad que hacía que los niños buscaran en sus Biblias era el versículo en la puerta del refrigerador. Por turnos, cada uno de ellos buscaba el versículo que quería que toda la familia memorizara. Todos los domingos yo ponía un nuevo versículo en la puerta del refrigerador. Así, no sólo pasaban tiempo buscando el versículo de su preferencia, sino que además, memorizaban un nuevo versículo cada semana.
Reconozca a su esposo como líder espiritual del hogar, haciendo todo lo que pueda para incluirlo sin presionarlo y que cumpla con lo que usted tiene programado. Esta actividad también ayuda al niño a darse cuenta de que algunos versículos de la Biblia pueden tomarse independientemente, e impactar en una vida cuando otros necesitan un contexto desesperadamente. Un ejemplo de un versículo que no necesita contexto es: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (2 Timoteo 3:16). Por otra parte, un ejemplo de un versículo que aislado del resto del capítulo no impacta demasiado en nuestra vida cotidiana es una versión parafraseada de Génesis 25:25: «Esaú era velludo». Sin embargo, también lo recordábamos, y hasta nos hacía sonreír.
La mejor manera de ayudar a su hijo a crecer por medio de los devocionales es utilizando sus intereses para ayudarle a saber más acerca de Dios. Si se mantiene firme y continúa sus esfuerzos, Dios utilizará los mismos de manera asombrosa.
No se exaspere si su esposo (el líder de la familia) está ausente a menudo durante los devocionales, o si prefiere no participar. Hay muchas maneras en que usted puede incluirlo en lo que aprenden los niños. Por ejemplo:
• Que le den a su papá los dibujos que han hecho de los personajes bíblicos.
• Que uno de los niños sea el reportero que entreviste a sus hermanos, quienes interpretan sobre el escenario a las figuras bíblicas; o que compartan su opinión sobre la lección bíblica. Grabe la entrevista y que luego los niños se la den a su papá para que la escuche en el auto camino al trabajo.
• Que el niño anote un versículo de la Biblia en una tarjeta, con una ilustración del otro lado. Luego, que ubique esta tarjeta en un lugar especial para su papá (espejo del baño, tablero del auto, etc.).
SIGA INTENTÁNDOLO
—Estoy muy preocupado —le dijo un niño a su amigo—.
Mi mamá trabaja mucho todos los días, lavando y
planchando, limpiando y cuidándome cuando estoy enfermo.
—¿Y qué es lo que te preocupa? —pregunta el amigo.
—Temo que intente escapar.
Quizás sea lo más difícil que tenga que hacer en la vida, pero no hay mejor modo de hacerle saber a su hijo que realmente lo ama, que transitar el camino de ser su madre durante dieciocho años. Luego, cuando llegue el tiempo de dar un paso al costado (¡y sí que llega ese momento!), podrá aplaudir con alegría al ver el hombre o la mujer en que se ha convertido.
La señora Lillian, como llamaban a la madre del presidente Jimmy Carter, apareció en una entrevista de televisión en 1980 mientras su hijo ocupaba su lugar en la Casa Blanca, al mismo tiempo que su cuarto hijo, el menor, Billy, aparecía en los titulares debido a su conducta escandalosa y su hábito de bebedor.
El conductor de la entrevista le preguntó: «¿A qué atribuye usted la diferencia entre sus hijos?».
La señora Lillian miró al hombre a los ojos y dijo: «Para cuando nació Billy, yo ya estaba agotada».
Estaré por siempre en deuda con la señora Lillian por su cándida respuesta. Cada vez que pensaba en el resultado de bajar los brazos antes de tiempo, esto me daba renovada energía.
Proverbios 22:6 dice: «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él». Criar a un hijo implica una gran inversión de pensamiento, tiempo, energía y dinero. Sin embargo, encontrará que se requiere mucho menos de cada cosa si invierte continuamente a lo largo de su vida. Si no se ocupa lo suficiente en los primeros años, y luego trata de «arreglarlo» cuando ha llegado a adulto, la inversión requerida será exorbitante. Un simple «no» será a menudo lo único que se requiere para que un pequeño de dos años deje de hacer algo. Sin embargo, si el «no» se utiliza con poca frecuencia y sin continuidad y coherencia, cuando el hijo tristemente dejado de lado haya llegado a mayor sin madurar, será necesario mucho más que un «no».
DISCIPLINA COMO OBLIGACIÓN
"La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho
consentido avergonzará a su madre."
—PROVERBIOS 29:15 RV
La disciplina sin apoyo es crueldad, pero el apoyo sin disciplina da como resultado la debilidad. La disciplina es lo que lleva a un niño de la voluntad propia a la voluntad de Dios, y esto sucede por etapas. Primero, su hijo debe aprender a obedecer. Dios lo dice: «Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo» (Efesios 6:1). Dios le asignó a usted esta posición de autoridad en la vida de sus hijos, le guste o no, así que usted es su jefe.
Debe saber cómo poner límites, qué conductas prohibir, cuándo castigar: «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor» (Efesios 6:4). Cuando acepta estas responsabilidades y está consistente de disciplinar a su hijo, esta disciplina será efectiva. El amor y la disciplina no son actividades contradictorias. La disciplina no es algo que se le hace a un niño; es algo que se hace por el niño.
CÓMO CORREGIR
Casi todo el mundo debate acerca de si los padres deben o no pegarles a sus hijos. Tradicionalmente, este es uno de los usos de la vara de corrección. Una nalgada dada al pequeño en el momento preciso en que hace algo peligroso, le ayudará a aprender a evitar estas situaciones. Una palmada en el trasero (jamás con ira o enojo) logrará que su hijo pequeño mejore su conducta inmediatamente.
«Espera a que lleguemos a casa…» no es una solución para la mala conducta de un niño pequeño, aun en un contexto social, porque no conectará la disciplina con la mala conducta después de pasado cierto tiempo. Por eso, quizás prefiera usted llevarlo a un lugar en privado (el baño, probablemente), para explicarle por qué le dará una nalgada, y se la dará con la mano abierta... la vara de corrección que tenemos más a la mano. Siempre vuelva a decir por qué lo ha castigado, recordándole a su hijo que lo hace porque lo ama y desea corregir su conducta.
Hay una valiosa lección espiritual que aprender en esta forma de disciplina. Las malas elecciones tienen consecuencias desagradables. Aprenderá que usted puede perdonarlo y seguir amándolo, pero que la desobediencia trae dolor.
La vara de corrección es efectiva sólo cuando da como resultado conductas mejores. La palmada no siempre producirá una conducta mejor, pero esto no quiere decir que haya que descartar la metafórica vara de corrección. Esta no se refiere sólo a un instrumento físico. Es también una metáfora para obtener cambios de conducta efectivos en su hijo.
Piense en todos los usos posibles de una vara: guía, límite, indicación, protección o para señalar algo importante. Todos estos usos pueden alentar una mejor conducta. La clave de la disciplina efectiva no es utilizar siempre el mismo método a lo largo de la vida de su hijo, sino responder siempre a la mala conducta de manera que le haga comportarse correctamente. No se limite al uso físico, pruebe diversas aplicaciones de la metáfora de la vara de corrección.
LA VARA DE CORRECCIÓN TIENE
DIVERSOS USOS
Cuando su hijo está en la escuela primaria, ha pasado ya el tiempo en que una palmada en el trasero sirve para corregir su conducta. En lugar de ello, utilice la vara para guiar a su hijo. Restrinja los peligros poniendo límites, pero también permítale elegir dentro de esos límites. A medida que crezca, las decisiones que tome su hijo en cuanto a obedecerle serán el reflejo de su respeto por usted. Así que es importante que haya invertido durante su corta vida. Si es justa, y sabe lo que mejor le conviene, él lo sabrá también.
Un niño a esta edad suele querer agradar a sus padres y demás autoridades. Es una etapa agradable en la infancia, que alivia el peso del cansancio físico de cuidar a un infante, al mismo tiempo que no significa el agotamiento mental que llegará cuando sean adolescentes. No digo esto para desalentarla, pero disfrute de esta pausa.