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[CE-Peru] La Conducta Homosexual

Estoy compartiendo este artículo porque es uno de los mejores sobre el tema.....es largo y requiere de tiempo su lectura, sugiero una lectura corrida por la primera vez y luego hacerlo despacio en partes en lectura reflexiva.  imprímalo para pasarlo a los que no tienen computadora y úselo en estudios de grupos.
        
Saludos del Pastor Francisco Pérez
 
LA
CONDUCTA
HOMOSEXUAL
 
 
 
UNA APROXIMACION CRISTIANA A LA CUESTION
 
Por Pablo Blanco
  
Notas.- El autor no solo autoriza, sino que estimula la distribución libre de este trabajo con la única condición de que sea íntegro y gratuito. Haga copias y distribúyalo entre sus amigos. Empléelas para sus clases de estudio bíblico eclesial.
Han sido multitud de artículos los que el autor ha examinado y de los que ha obtenido información parcial imprescindible para elaborar este estudio. Es imposible hacer una mención a todos en la breve extensión de un trabajo de este tipo. Pero a todos ellos, quiero expresar mi profundo agradecimiento.

 
Prólogo
 
 
 
Hace pocas fechas la llamada Iglesia Episcopal, una rama de EEUU, que pertenece a la comunión anglicana con más 70 millones de seguidores, ha nombrado obispo a un señor que se declara homosexual activo, que vive con un compañero, que se divorció de su esposa, con la que tenía dos hijos. Su nombramiento fue ratificado con el voto de otros 62 obispos (de 106), que pensaron que la homosexualidad activa no está condenada por Dios. La Iglesia Episcopal ya había reconocido la unión de parejas del mismo sexo como perfectamente lícito y compatible con la fe cristiana.
 
La Iglesia Unida de Canadá acaba de pedir al gobierno de su país que legalice los matrimonios entre personas del mismo sexo. Y el debate está planteado ya en España también y pronto llegará a nuestras iglesias, por lo que es necesario que de la misma forma que en el pasado estuvimos estudiando ciertos aspectos doctrinales nuevos que han aparecido por el mundo en los últimos tiempos, para que estemos informados convenientemente tras analizarlo a la luz de las Sagradas Escrituras.
 
Un boletín de una iglesia tradicional de Barcelona decía hace unos meses que se debía profundizar en las iglesias en la misma normalización que las personas gay lo están haciendo en la sociedad, y que no se puede condenar al homosexual a una vida de castidad ó a un matrimonio heterosexual forzado.
 
Con este panorama a nuestro alrededor, creo que es oportuno dedicar un poco de tiempo y de estudio a una cuestión que como veremos es bastante importante y que sobrepasa el marco de la propia homosexualidad hacia otros valores clave de la fe y la moral cristiana.
 
Haremos nuestro estudio dividido en las siguientes en secciones:
 
  1. La conducta homosexual.
  2. La conducta homosexual y la sociedad.
  3. La conducta homosexual y la Biblia
  4. La conducta homosexual y las iglesias evangélicas.
 
El énfasis que he querido subrayar con estos títulos es que la homosexualidad es una forma de conducta. Conducta, según define el diccionario de la Real Academia es la manera con que los hombres se comportan en su vida y acciones.
 
Es importante este punto porque la postura ideológica coordinada por los colectivos de gays y lesbianas de los que hablaremos  cuando tratemos de la conducta homosexual y la sociedad, y en las iglesias evangélicas, afirman que: "La homosexualidad no es un pecado, tampoco una enfermedad”. Hay personas que dicen ser cristianas que afirman cosas como: Creemos que Dios nos creó homosexual, lesbiana, hombre gay, bisexual, o heterosexual. Es decir, no hay ninguna contradicción en ser gay o lesbiana y cristiano(a).
 
Para empezar nuestro estudio poniendo las Escrituras delante, y aunque en un principio no vamos a tratar la cuestión de la homosexualidad en la Biblia, porque ello requiere un tratamiento monográfico, pero por la conveniencia de preparar una conciencia bíblica sobre el fondo de la cuestión, aconsejo leer el texto de Rom. 1:18-27

                                    

Capítulo I

 
 LA CONDUCTA HOMOSEXUAL
 
 
¿Qué es la homosexualidad?
La definición más sencilla de la homosexualidad es que se trata de una conducta que manifiesta una atracción sexual y emocional hacia personas del mismo sexo. Existen diferentes términos y diferentes categorías de personas relacionadas en ciertos aspectos con la cuestión de la homosexualidad:
 
a)                  Homosexuales: Gay (Alegre), masculino – Lesbiana, femenino  Personas que sienten atracción sexual hacia individuos de su propio sexo.
b)                  Hermafrodita – Casos rarísimos. Es una malformación de origen genético en que la condición de un ser humano que manifiesta los órganos anatómicos y factores secundarios de ambos sexos. Pero generalmente hay una clara prevalencia de uno de los sexos y alguna presencia del otro sexo en un resto de órgano claramente atrofiado. Esta situación puede crear una aparente ambigüedad y duda, que puede superarse con breve investigación clínica anatómica y hormonal. No se ha confirmado la existencia de hermafroditas que posean una capacidad sexual ambivalente real.
c)                  Travesti (Queen) Vestirse con la ropa del otro género para imitar temporal ó definitivamente su personalidad. 
d)                  Transexual (Persona que ha cambiado de sexo mediante cirugía). Se trata de un cambio de sexo quirúrgico, pero que no se alcanza realmente sino solo su apariencia externa, en la mayoría de las ocasiones con el objetivo de facilitar prácticas homosexuales en las que la persona está ya inmersa. En otros casos para intentar en lo posible dar una apariencia física a una conducta psicológica desviada.
e)                Bisexual.- Es aquella persona que tiene una atracción sexual y emocional persistente con personas de ambos sexos. En los adolescentes, experimentar este tipo de atracciones no es raro, sino una etapa normal de confusión en el desarrollo de la sexualidad.
f)                    Homófobo.- Es un término que significa aversión ó odio a la persona homosexual.
g)                  Heterosexual ó Normal.- Persona de conducta natural que siente atracción sexual y emocional hacia individuos del sexo opuesto.
h)                  Eunuco (Etíope. Saris en hebreo, gr. Eunouchos), Es una palabra bíblica que tiene varios significados. Uno de ellos es “célibe”. Eunucos que nacen y que se hacen, Mt. 19:10-12, comparar con 1Cor. 7:26 y 27, sinónimo de persona que tiene la voluntad de no casarse. En otros casos eran los guardadores de los harenes, varones castrados. La palabra se extendió a todos los funcionarios del gobierno, aunque fuesen casados como Potifar, aquel que compró a José, (Gen. 39:1). En 1Sam. 8:15, funcionarios del Estado).
i)                    Sodomita.- Palabra común que ha llegado a casi todos los idiomas donde la Biblia ha tenido influencia. Deriva de Sodoma destruida como consecuencia de su pecado, uno de los cuales era la homosexualidad. En las versiones castellanas de la Biblia se traduce por ella la palabra hebrea qadhêš”, sin embargo cuando se trata del término femenino análogo “qedhešâh”se traduce por “prostituta. Trataremos extensamente este asunto en nuestro estudio.
 
Es natural la homosexualidad?
La segunda cuestión más importante es afrontar la pregunta general. ¿Los homosexuales fueron creados así y se comportan conforme a su género, ó son personas que mantienen una conducta contraria a la naturaleza humana? ¿Qué dice la ciencia al respecto?
 
Veamos que dicen primero los activistas homosexuales que se definen como cristianos: Creemos que la sexualidad humana, sea heterosexual u homosexual, es un don de Dios y algo que se debe celebrar dignamente.
 
¿Qué dice la ciencia?
Desde el principio la psiquiatría incluyó la inclinación homosexual entre las enfermedades que podían y debían ser tratadas. Richard von Kraft-Ebing, uno de los padres de la moderna psiquiatría, la consideró incluso como una enfermedad degenerativa en su Psychopatia Sexualis. Freud incluyó la homosexualidad entre las “perversiones” o “aberraciones sexuales”, a semejanza que el fetichismo del cabello y el pie o las prácticas sádicas o masoquistas. Según este científico conocido como el padre de psicoanálisis, la homosexualidad es una manifestación de falta de desarrollo sexual y psicológico que se traducía en fijar a la persona en un comportamiento previo a la madurez heterosexual.
 
En un sentido similar, e incluso con matices de mayor dureza, se pronunciaron también los otros grandes del psicoanálisis, como Adler y Jung. Los psicoanalistas posteriores no sólo no modificaron estos juicios sino que incluso los acentuaron a la vez que practicaban tratamientos considerados curativos contra la inclinación homosexual.
 
En los años cuarenta, Sandor Rado sostuvo que la homosexualidad era un trastorno fóbico hacia las personas del sexo contrario, que debía ser tratada como otras fobias. Bieber y otros psiquiatras, ya en los años sesenta, partiendo del análisis derivado de trabajar con un considerable número de pacientes homosexuales, afirmaron que la homosexualidad era un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas durante el período edípico. Por esta razón el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) incluía la homosexualidad en el listado de desórdenes mentales. (Ya trataremos en otro apartado como fue quitado de ese manual).
 
El esfuerzo del colectivo gay en su afán por demostrar que ellos son un tercer sexo, es antiguo y ya lo sostenía en 1899 un investigador alemán, afirmando que era una característica congénita, y que “nacían de esta forma”. Intentan asentar la idea de que no se trata de personas heterosexuales con problemas de comportamiento, sino que el homosexual se comporta así porque esa es su forma natural de hacerlo, y que intentar cambiar esa orientación sexual significa ir contra su naturaleza, y ponen como ejemplo a las personas zurdas. Así su presión sobre la comunidad científica ha sido incesante, aunque ha decrecido algo en los últimos tiempos, en la medida en que su esperanza de obtener científicamente la prueba definitiva para sus posturas se ha visto defraudada una y otra vez, y que sus objetivos se pueden alcanzar social y políticamente sin necesidad de tal prueba.
 
Pero el mundo científico ha estudiado en los últimos años intensamente esta cuestión. Se han hecho análisis, mediciones, estudios estadísticos, etc. Se ha estudiado de un área del cerebro conocida como INAH-3, el comportamiento de gemelos idénticos, no-idénticos, otros hermanos biológicos, incluso adoptados. En el campo de la genética se ha buscado el gen “gay” con el mismo ansia que el “eslabón perdido” de la evolución. La falta de resultado a favor de sus pretensiones ha hecho que en la actualidad hasta organizaciones pro gay, y algunos activistas destacados reconozcan que la homosexualidad no ha encontrado en la biología ningún apoyo para el origen natural.
 
Con todo ese trabajo realizado hasta ahora se puede afirmar que las pruebas hasta el día de hoy han determinado que no existe ningún gen que determine un comportamiento homosexual. El Dr. Socarides, que es el científico que más ha estudiado el comportamiento gay en el campo de la psiquiatría, y que los gays consideran su bestia negra, ha afirmado que se trata de una cuestión patológica (es decir de una enfermedad psíquica), un desorden, que se origina en la etapa pre-adolescente de algunas personas. Y por lo tanto dentro de las enfermedades que pueden y deben ser tratadas.
Pero el hecho de que ser homosexual no sea un accidente natural y genético, no quiere decir que el homosexual siempre lo sea por vicio, degeneración ó decisión voluntaria. Es un error considerar que se trata de forma general de personas que en un momento determinado deciden ser homosexuales, aunque también los haya de esta clase. Hay un abanico de factores primordiales que influyen en algunas personas para que tengan esa inclinación. Los estudios señalan a toda una serie de conflictos y circunstancias que suelen tener lugar durante la infancia y que inclinan a las personas hacia la homosexualidad en un intento muchas veces inconsciente de encontrar alivio ó escape a sus heridas emocionales, y que se suelen manifestar en la alta adolescencia y en la etapa juvenil. Ahora bien, si alguien en un momento de su vida, siente que tiene una inclinación sexual homosexual, también puede tomar decisiones personales para variar ó cambiar esa tendencia y comportamiento, (lo cual, como veremos,  ni es tan fácil, rápido y radical como tomar la decisión y alcanzarlo), ó puede aceptarlo y asumir su vida con la disposición de que ese es el tipo de vida que realmente desea vivir.
*¿Qué factores pueden influir en una persona para tener una inclinación homosexual? Realmente se pueden combinar un amplio abanico de circunstancias y la respuesta que la personalidad individual e irrepetible de cada persona responda a cada una y al conjunto de ellas. Cada persona, aun viviendo las mismas experiencias, recibiendo los mismos mensajes, la misma situación familiar, es irrepetible en el desarrollo de su comportamiento, porque el desarrollo de la personalidad tiene en cuenta todos esos elementos externos junto a un buen número de reacciones internas (pensamientos, análisis, posturas y decisiones) que son irrepetibles en su conjunto. En la Biblia encontramos que hermanos gemelos como Caín y Abel, ó Esaú y Jacob, educados en una sociedad primaria con menor influencia externa, en el seno del mismo hogar y bajo las mismas circunstancias, desarrollaron personalidades, comportamientos y actitudes completamente opuestas. Esto es lo que hace único e irrepetible al ser humano más allá incluso de los rasgos del ADN. Por eso el ser humano es algo más que cuerpo. Tiene una parte espiritual de la persona, donde se alojan los sentimientos y las emociones, y donde se forjan la personalidad, que en la Biblia se llama con el nombre de corazón. Es el corazón de la personalidad de cada individuo.
Estas condiciones, como hemos dicho, generalmente se inician en la infancia, pero casi nunca se manifiestan antes de la adolescencia media. El doctor Richard P. Fitzgibbons, MD en psicología y psiquiatría, experto en el tratamiento específico de la homosexualidad durante muchos años y miembro de la NARTH, (Asociación Nacional –de EEUU- para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad), en su trabajo “Los orígenes y curación de atracciones y comportamientos homosexuales” describe las siguientes causas:
1.-Soledad y tristeza.- En el pasado, cuando los matrimonios tenían una mayor estabilidad, la causa más frecuente de la tristeza que conducía a la homosexualidad era el rechazo, durante la infancia y la adolescencia, por parte de sus compañeros, con motivo de sus limitadas aptitudes atléticas. En las chicas, un físico poco atractivo. Pero actualmente, el fracaso matrimonial y familiar, ocupa un lugar importante, cuando los niños y adolescentes viven separados de sus padres y viven a la vez los problemas de ellos. Cuanto más temprano es el abandono paterno, mayor es la posibilidad de desarrollar inclinaciones homosexuales.
Cuando no se satisface la necesidad de cariño, aprobación, afecto físico y ánimo de un padre, se desarrolla un vacío interior comúnmente llamado "hambre de padre". En un intento por superar este dolor, algunos adolescentes y jóvenes adultos buscan el confort de ser abrazados por otro hombre. Dentro de estos, son mas vulnerables aquellos que muestran unas actitudes atléticas limitadas y que fueron rechazados por sus compañeros. También, en algunos chicos especialmente sensibles, un continuo maltrato por parte de sus hermanos mayores produce una soledad interior que puede llevarlos a sentir inclinaciones homosexuales.
La falta de cariño, afecto y ánimo de una madre también puede producir un vacío y una terrible tristeza. Algunas chicas intentan llenar ese vacío del amor materno por medio del comportamiento homosexual. Esta "soledad sin madre" no se observa tan a menudo como la "soledad sin padre", porque las madres generalmente tienen una relación mucho más próxima a sus hijos que los padres.
El fracaso de cualquier relación adulta, a la hora de llenar el vacío de la soledad infantil y adolescente, es la mayor causa de la extraordinaria promiscuidad en el estilo de vida homosexual, y por eso algunos estudios arrojan un promedio de 60 compañeros/as sexuales al año. Inconscientemente, estas personas no buscan un compromiso estable. Tal proceder compulsivo, patológico y peligroso para la salud apoya la idea de que la homosexualidad es un serio desorden emocional, mental y de conducta.
2. Inadaptación y falta de autoestima.- La homosexualidad también puede ser el resultado de fuertes sentimientos de inseguridad. La desconfianza en sí mismo que suscita el rechazo de padres, compañeros, hermanos u otras personas importantes en las cuales se ha depositado la confianza. En un intento inconsciente de deshacer una historia de rechazos, la persona busca reafirmarse y ser aceptado por miembros del mismo sexo.
La autoestima se basa principalmente en la aceptación de un modelo de conducta en la primera infancia, el niño del modelo de su padre y la niña el de su madre. Aunque el amor de una madre aunque es esencial para los niños varones, no es tan importante como el amor y la afirmación del padre para la formación de una sana identidad masculina. Muchos de los que sufren inclinaciones homosexuales crecieron de niños pensando que nunca podrían ser del agrado de sus padres. Los hermanos mayores también juegan un papel importante en la formación de una positiva identidad masculina en la infancia. Los rechazos y humillaciones en estas relaciones pueden producir un serio debilitamiento de la autoestima masculina.
Sin embargo, las desilusiones más comunes de la vida infantil que producen inclinaciones homosexuales son el resultado de los rechazos por parte de amigos a causa de una deficiente coordinación psicomotriz y atlética. Los niños que no son buenos atletas son a menudo víctimas del rechazo y del ridículo por los otros niños. Frecuentemente reciben apelativos femeninos y les llegan a decir que corren o juegan como una niña. A medida que estos rechazos continúan año tras año, estos chicos se sienten cada vez más inadecuados, confusos, solos y débiles. El maltrato por parte de compañeros produce en ellos una imagen muy deficiente de su cuerpo y de su masculinidad. Y sienten una inclinación interna hacia otros adolescentes fuertes y atléticos. Entre los 50 y 60, se realizó un estudio en Nueva York con 500 varones que se consideraban homosexuales. El estudio desveló que más de un 90% de ellos tenía problemas de coordinación atlética y que de pequeños fueron objeto de humillación por parte de sus compañeros. Muchos contaron que no sólo se sentían fracasados como varones porque no eran buenos en el deporte o porque no les gustaba, sino que también sentían que habían desilusionado a sus padres, quienes - bajo su opinión - esperaban de ellos que fueran buenos atletas.
Estos conflictos básicos de una baja autoestima se manifiestan de diferentes maneras en los varones que tienen inclinaciones homosexuales. Entre estos: la atracción obsesiva hacia hombres atléticos y musculosos; ó la necesidad de actuar agresivamente; la necesidad compulsiva de aumentar la musculatura corporal; ó un profundo sentimiento de no ser queridos.
3. Desconfianza y miedo.- Otro factor importante en el desarrollo de la homosexualidad es el miedo a ser vulnerable en las relaciones heterosexuales. Esta incapacidad de sentirse seguro amando a alguien del sexo opuesto es normalmente inconsciente y en la mayoría de ocasiones tiene su origen en experiencias traumáticas vividas en el hogar. En el caso de los varones, puede ser la consecuencia de haber tenido una madre demasiado controladora, enojadiza y crítica, poco afectiva y fría, narcisista e insensible, muy desconfiada, adicta o enferma. En el caso de las chicas, el miedo de confiar en cualquier varón en una relación amorosa puede surgir de haber tenido un padre muy enfadadizo, rechazador y distante, insensible hacia su madre, abusivo, duro, egoísta, adicto o falto de afecto. Actualmente, el abandono recibido de un padre a causa del divorcio es una de las mayores fuentes de desconfianza que muchas chicas experimentan hacia los chicos. Estas chicas desarrollan una fobia inconsciente de ser heridas como vieron que lo fueron sus madres. Como resultado, durante un tiempo se sienten seguras sólo con el amor consolador de otra mujer, a las que ven más fieles que los varones.
También la desconfianza y el miedo a un compromiso total, como lo es el matrimonio, son extremadamente comunes en los que sufren inclinaciones homosexuales. Una simple relación promiscua sin fidelidad a nadie es hoy en día una de las manifestaciones más significativas del miedo al compromiso.
4. Narcisismo.- El narcisismo o egoísmo extremo es otro de los causantes importantes de la homosexualidad. El narcisismo tiene varios aspectos atractivos para el que lo padece, como el no tener que comprometerse con otra persona en el matrimonio o no tener que asumir las responsabilidades de padre. El narcisista quiere permanecer infantilmente con obligaciones mínimas en sus relaciones interpersonales y con pocas limitaciones en la búsqueda del placer. El hedonismo caracteriza a muchos de los que practican la homosexualidad.
5. Traumas sexuales durante la infancia.- Un buen número de varones que fueron violados o maltratados sexualmente en su infancia desarrollan una confusión con respecto a su identidad masculina. Al igual que otras víctimas de violación, piensan que de alguna manera ellos provocaron el abuso. Durante la adolescencia, su relación con las muchachas está limitada por la vergüenza de lo que han vivido y porque creen de que ninguna chica podría quererles si conociesen sus experiencias sexuales anteriores.
6. Rebeldía y rechazo propio.- El tipo de enfado que más induce la homosexualidad es el enfado consigo mismo. Como resultado de un continuo rechazo por parte de sus compañeros, muchos niños adquieren un intenso disgusto hacia sus propios cuerpos, pensando que éstos son débiles, poco atractivos y poco masculinos. Se sienten tan incómodos con su físico que pasan muchísimo tiempo fantaseando sobre cómo escapar de su cuerpo y entrar en el cuerpo de otro. Esta ilusión enfermiza puede empezar cuando son jóvenes e inducir hacia una fuerte atracción física por otros del mismo sexo.
En muchos homosexuales, la conducta autodestructiva, peligrosa, adictiva y sadomasoquista nace de un intenso disgusto hacia uno mismo. El enfado consigo mismo es también una de las causas por las que el varón decide vestirse como una mujer. Finalmente, el colmo de la aversión hacia uno mismo y hacia el propio cuerpo se puede observar en aquellos que se someten a cirugía para cambiar de sexo, aunque algunos lo hacen para conseguir un cuerpo operativo que le permita practicar la homosexualidad.
En un grupo reducido de personas, la homosexualidad se origina en una "necesidad" de rebelarse fuertemente contra sus padres, su familia, sus compañeros, la cultura cristiana o Dios. La conducta homosexual que es inducida por la rebeldía se observa en aquellos cuyos padres del sexo opuesto eran muy controladores, emocionalmente insensibles, físicamente abusivos o profundamente narcisistas. Al igual que a otra gente enfadada, esa rebelión les produce cierto placer. A algunos de ellos les encanta que sus madres sepan que su estilo de vida es el rechazo extremo de un amor femenino o (en el caso de las lesbianas) como sus padres comprueban que no sienten necesidad del amor masculino. También sienten placer escandalizando a sus padres con su conducta. El enfado excesivo también se manifiesta en otros aspectos de la vida homosexual. El más notable es el enfado agresivo-pasivo, que consiste en un silencioso desahogo de hostilidad mientras se pretende no estar enfadado y se manifiesta, por ejemplo, en no informar al compañero sexual de que se es portador del virus que causa del SIDA. Estas personas a menudo sienten que porque ellos tienen que sufrir, otros también deben hacerlo. Por último, se observa también un intenso enojo en los homosexuales dentro de los medios de comunicación social, en la educación, en la salud o en la política, cuando intentan obligar al resto de la sociedad a que acepte la homosexualidad. 
Podríamos mencionar mas causas de las que los estudios estadísticos arrojan porcentajes comunes significativos, pero esto es un estudio no una asignatura de psicología, y son suficientes para que nos hagamos una idea del origen de estos trastornos de personalidad.
 
Pero la conducta homosexual se puede superar.-
 
a)                  Bíblicamente tenemos esta seguridad claramente expresada en  1Cor. 6:9-11 (esto erais algunos, mas ahora…).
b)                  También está reconocido por líderes del propio movimiento homosexual, aunque eso sí, añaden enseguida que no lo aconsejan porque se agrava un conflicto interno, ya que muchos se siguen sintiendo atraídos por las personas de su mismo sexo, y por esta razón que algunos recaen esporádicamente en relaciones homosexuales.
c)                  La ciencia dice y demuestra que es posible, con la terapia y ayuda necesaria, trabajando en las áreas heridas de la personalidad de la persona que provocaron la aparición del trastorno. Dicen que el porcentaje de éxito es alto, cuando el paciente pone su voluntad y colaboración decidida en obtener los resultados del tratamiento. Y que el fracaso en esta área, como en otras que tienen una modificación de la conducta como objetivo, se debe a la falta de voluntad ó perseverancia, que en muchos casos tiene su origen en los mensajes que sus antiguos compañeros ó los colectivos homosexuales les hacen llegar para que desista.
 
No es fácil. Nadie dice ni pretende que lo sea. Casi todas las cosas importantes de la vida son difíciles, pero mucho más cambiar las tendencias y las inclinaciones de las personas, no solo en el caso de la homosexualidad, sino en muchos otros: drogadicción, alcoholismo, anorexia, ludopatía,  programación de mentalidad sectaria, inclinaciones a la violación, agresividad, abuso, etc. Pero además,  la dificultad se incrementa en relación directamente proporcional al tiempo en que han arraigado las causas y se han consolidado hábitos. Es decir, algo que es fácil de tratar a los doce ó trece años, es mucho más difícil a los 25 y absolutamente complicado a los 40. Los traumas se asientan, la conducta se rodea de circunstancias no solo emocionales, sino también sociales, de hábitos, de modo que los hilos que componen la red que hay que deshacer son más y más complicados.
 
Se necesita tomar una decisión importante.- Algún/a joven puede sentir inclinaciones homosexuales, por haber estado expuesto a algunas de las condiciones que hemos mencionado, pero al sentirlas tiene que tomar una decisión: La decisión a menudo que se plantea está principalmente situada entre seguir el mensaje de los colectivos homosexuales ó seguir el mensaje de los que le dicen que esa conducta es contraria a la voluntad de Dios, y buscar en este caso los remedios que le puedan ayudar. También hay muchos especialistas que sin ser cristianos tienen una visión técnica del asunto que se basa en el mismo diagnóstico de la salud mental. De cualquier modo, como en todos los asuntos importantes de la vida, los individuos necesitan hacer una reflexión y tomar decisiones que van a comprometer las cuestiones más importantes de su vida en el futuro.
 
Para alcanzar el éxito de superar su condición actual es necesaria una fuerte motivación. Hay buen número de personas homosexuales en todo el mundo que han logrado restaurar sus problemas de conducta por motivaciones familiares ó sociales. Pero probablemente la motivación más importante, y por ello la más atacada por los colectivos gay, sea la decisión de seguir a Cristo. En este caso, no solamente se necesita conocer que ese trastorno de la conducta es una enfermedad psicológica, sino también que su resultado práctico atenta contra la voluntad del Creador tanto el ámbito de su Señorío como en su consideración moral, y por lo tanto deben actuar resueltamente para restaurar su personalidad y su vida hacia el diseño original de Dios.
 
Querer agradar a Dios con nuestra vida sujetándola a los principios naturales y morales de su voluntad produce una fuerte motivación para conseguir el éxito, y además cuenta con la presencia de Cristo en la vida, en los momentos más difíciles de la travesía y con la ayuda del Espíritu Santo fortaleciendo y sanando interiormente las heridas y los traumas del pecado.
 
Pero la cosa no es tan simple en muchas ocasiones como decidir aceptar a Cristo y pedirle que cambie tu vida, porque nuestra voluntad no está siempre tan floja como para aceptar de entrada que la obra reparadora del Espíritu Santo opere en todas las esferas de la vida que han ocasionado el trastorno. Decía una mujer lesbiana. Yo le pido a Dios que me cambie, pero no lo hace. Pero el orientador que la estaba tratando, en la simple conversación comprobó como aquella mujer seguía odiando a su padre porque había abusado de ella cuando era niña. Mientras las heridas no se reparen, con el perdón hacia las causas y hacia uno mismo, las consecuencias más profundas permanecerán. La necesidad de ser transformado en todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo debe ser ejercida y atendida por la voluntad.
 
El peligro de recaer.- No creo que nadie sensato ignore que cualquier persona cristiana pueda volver a recaer en antiguas conductas. O que piense que es imposible que un cristiano que ha sido sanado vuelva a caer en antiguos pecados, sean de la naturaleza que sean, de pensamiento ó de acción, ó que la tentación le aparezca. Sabemos que el cristiano se enfrenta a fuertes enemigos, y que el mundo, el diablo y la carne tienen su campo de operaciones en torno a él. San Pablo expresaba de forma clara las limitaciones del creyente en cuanto a la carne en Romanos 7:14-25.
 
El apóstol Juan en su primera epístola (1:8 - 2:1) afirma: Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.  No sé si os habéis dado cuenta de la universalidad del sujeto implícito: Todos pecamos, y aquel que no lo reconozca se engaña a sí mismo y hace a Dios mentiroso. Pero todos obtenemos el perdón y la restauración espiritual cuando arrepentidos confesamos nuestros pecados a nuestro Abogado.
 
Si antes decíamos que era posible pero que no era fácil liberarse de nuestra naturaleza, y que la sanidad era más difícil cuanto más arraigada se encuentra la enfermedad y cuando nos hemos construido a nuestro alrededor un universo ajustado a ella, tenemos que darnos cuenta que luego nuestras recaídas y nuestras tentaciones se encuentran en relación con ese universo en el que hemos vivido. El que tenía problemas con el alcohol, sus tentaciones tendrán que ver con la bebida. El que tenía problemas con las drogas, con éstas. El que tenía problemas con el robo, cuando es tentado lo será en el área de este conflicto. El adúltero, con el adulterio. El mentiroso con la mentira, y el homosexual, con la homosexualidad. Por lo tanto tenemos que reconocer todos que nuestras recaídas van a estar en el área más conflictiva de nuestra anterior vida. Y que cuando recaemos en problemas de la carne que creíamos superados, se reduce nuestra autoestima, nos sume en un pozo de autodesprecio, que nos aparta en muchas ocasiones de Dios, porque no nos atrevemos a confesar nuestras recaídas. Muchas veces ignoramos deliberadamente que Él ya sabe y conoce todo cuanto hemos hecho, y que tratar de ocultárselo a Él es una ingenuidad tonta. Lo mismo sucede cuando pensamos que como ya lo conoce no tenemos que confesárselo y queremos seguir una relación espiritual como si nada hubiese pasado. La confesión es necesaria, no para informar a Dios de lo que ya sabe, sino porque forma parte de la terapia espiritual reparadora, a través de la cual Dios nos quiere enfrentar a nuestra realidad, para reconocer, de una parte nuestra fragilidad, y de otra parte que le veamos como nuestra única oportunidad de victoria: Sin mi, nada podéis hacer. Después de este tipo de experiencias alcanzamos una personalidad más madura y cauta, que hará que nos expongamos menos a los riesgos potenciales que nos acechan, y huyamos de las circunstancias de peligro. Esta palabra “huir” la emplea dos veces el apóstol Pablo escribiendo a Timoteo (1Ti.6:11 huye de estas cosas, en relación con las peligrosas avaricias, y en 2ªTi. 2:22 de los deseos juveniles).
 
Esto que hemos comentado se refiere al área personal, pero nuestras caídas tienen en muchas ocasiones una repercusión que va más allá de la esfera íntima. En ocasiones llegan al conocimiento público y deben ser tratadas en el ámbito de la iglesia local. En las Escrituras tenemos instrucciones claras para afrontar estos problemas. La madurez de una iglesia local es la suma de la madurez individual de sus miembros. Una iglesia madura es aquella que tiene conocimiento espiritual y doctrinal, y por este desarrolla los mecanismos de comprensión y tolerancia, no con el pecado, sino para la recuperación espiritual del trasgresor. Sus miembros saben que, se nos conozcan públicamente ó queden en el terreno de la intimidad con Dios, TODOS tenemos problemas con el pecado y con las recaídas. Cuando el pecado se hace público, aparece el consejo de Pablo de Gal. 6:1: Hermanos, si alguno fuese sorprendido (Esta es la clave de la cuestión, porque antes ya hemos visto como las Sagradas Escrituras dicen claramente que todos pecamos, pero es indudable que en ocasiones hay una repercusión, cuando se hace público, que afecta al testimonio común de toda la iglesia que eleva la dimensión del problema, y es entonces cuando) vosotros que sois espirituales (Se espera de vosotros, de los demás, que son espirituales y tienen el conocimiento sobre estos asuntos, y la madurez correspondiente, para que actúen como maduros, no como el mundo hace, que se echa encima del trasgresor público, para), RESTAURADLE con espíritu de humildad (Con comprensión, no con superioridad, porque tú también tienes tus propias faltas y pecados aunque no hayan salido a la luz), considerándote a ti mismo porque tú no seas también tentado.(no sea que en cualquier momento te pueda ocurrir a ti lo mismo).
 
La actitud contraria, es la legalista, la de los fariseos, que eran sepulcros blanqueados, muerte dentro y apariencia fuera, y se mostraban inmisericordes hacia los que eran sorprendidos en faltas y pecados. Estos eran los que llevaban las piedras con las que querían apedrear a la mujer adúltera, y la respuesta de Jesús es EL QUE DE VOSOTROS ESTE SIN PECADO QUE ARROJE LA PRIMERA PIEDRA. La postura cristiana no es la que practica la intransigencia, acusación y condena, sino la que con cariño y humildad conduce al trasgresor al arrepentimiento y busca restaurarle con toda misericordia.
 
La vida cristiana auténtica es una vida en la que sabemos el final de la historia. Acaba con triunfo, pero gracias y en virtud a que la victoria está en Jesús, no en nuestras fuerzas. Pero a lo largo de campaña TODOS tenemos victorias y derrotas. Por eso nuestro salvador Jesucristo comprende nuestra naturaleza y, por cuanto padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados (Heb 2:18). Y aquellos que son más vencedores, que resisten las tentaciones, ó cuyas faltas no llegan al conocimiento público, que no se jacten de ello, sino den más gloria a Dios, porque como exclamó Pablo: Por la gracia de Dios soy lo que soy, no por nuestras fuerzas, ni por nuestra integridad, sino por su gracia y compasión.
 
Por esas razones dentro de la cita que antes mencioné de Romanos capítulo 7 encontramos este importante versículo: Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado. La importancia de nuestra mente. La humildad, la comprensión, el espíritu de restauración hacia los demás, no puede perder de vista  la calificación del pecado, y establecer una coartada para que el pecado parezca que no lo sea. El pecado tiene que seguir provocando nuestro rechazo e indignación, mientras que el amor de Dios y nuestra propia naturaleza cristiana nos inclina hacia la misericordia y al perdón hacia el trasgresor. La mente cristiana necesita calificar y discernir correctamente lo que es pecado, renovando nuestro entendimiento, reconociendo aquello que es malo y ofensivo para Dios, malo para nuestras vidas y malo para el testimonio del que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Cuando nuestra mente califica las cosas rectamente esta en el camino para la restauración propia y la de los demás. Es entonces cuando podemos, como dice Amos 5:14, buscar lo bueno y rechazar lo malo: Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos será con vosotros, como decís. Esa presencia y ayuda vendrá de lo alto y también de los instrumentos humanos, los hermanos en la fe, de los que Dios se vale en muchas ocasiones para hacer su obra.
 
Pero cuando estos valores no están correctamente establecidos, cuando hay una gran confusión entre lo que es bueno ó malo, muchos enfermos se considerarán sanos, y como los sanos no tienen necesidad de médico, ni de tratamiento, ni de restauración, en sus propios pecados resultan confundidos y a la postre perdidos.
 
En busca del gen gay.-
 
Hace unos días apareció un artículo en los principales medios de comunicación con gran bombo y platillo, y en la televisión, afirmando que los científicos habían descubierto el gen “gay”, y que por lo tanto ya se podía decir que la conducta homosexual era natural. Como estaba estudiando el tema, busqué la noticia en toda su extensión, la cual lejos de afirmar lo que decían los titulares, reafirmaba todo lo que hemos tratado en este estudio. La CNN distribuyó la información el día 23 de Octubre de 2003, bajo el epígrafe: “La identidad sexual estaría determinada por los genes, según estudio”. Yo no sé si alguien dudaba antes de este estudio que el hecho de ser varón ó hembra era una materia que debía pertenecer a la información genética de los seres humanos. Pero lo que se esperaba de un titular como aquel era que además de varón, hembra, se hubiese descubierto un gen que determinase el tercer sexo, el ansiado gen gay. Pues la información no dice nada de tal hallazgo. El presentador del informe, el doctor Eric Vilain, profesor de genética de la Universidad de California, dijo a la presentación de su informe: "Nuestros hallazgos podrían ayudar a dar respuesta a una pregunta importante: ¿por qué nos sentimos hombres o mujeres". Y agregó: "La identidad sexual está enraizada en la biología de cada persona antes del nacimiento y brota de una variación en nuestros cromosomas individuales". Pues muy bien, y ¿qué? Ya sabíamos muchos cristianos, sin necesidad de ser investigadores, que Dios nos ha creado varones y hembras, y que somos profundamente diferentes. Los experimentos del equipo del Dr. Vilain afirman que han identificado 54 genes en ratones que podrían explicar por qué los cerebros de machos y hembras lucen y funcionan en forma diferente. Bien y ya está. Pero añadió: "Nuestros hallazgos podrían explicar por qué nos sentimos hombres o mujeres, sin importar nuestra anatomía real". Claro pero para esto tendrían que haber descubierto algo que no han hecho, y es que los homosexuales son personas que nacen con cerebros, del “tipo masculino” en cuerpos femeninos o viceversa. Pero el estudio no descubre tal cosa. Con lo cual para las pretensiones científicas de los colectivos gay, es otro nuevo bluff.
 
Aunque esta noticia la comento por reciente, la investigación del supuesto gen gay ya hace años que está en marcha. En 1991 la Universidad de Illinois declaraba que el 52% de los gemelos univitelinos de hombres homosexuales también eran homosexuales, mientras que en los bivitelinos (los que tienen menos genes en común), la cifra se reducía al 22%. Dos años más tarde un investigador del Instituto Nacional del Cáncer de EEUU, anunció que por fin había localizado uno de ellos, dado que en las familias donde varios miembros declaraban ser homosexuales había más casos entre los relacionados por vía materna que paterna. Por tanto centró sus investigaciones en el cromosoma X, que es el único que los hombres heredan de sus madres. Después de afirmar que había encontrado en cuarenta parejas de hermanos homosexuales que tenían más similitudes en la región Xq28 de lo que el azar debiera coincidir, dedujo que en aquella región residía el gen de la homosexualidad. Dos años más tarde volvió a ratificar sus resultados, según dijo, después de trabajar con otras 33 parejas de hermanos. Sin embargo fue incapaz de identificar de qué gen se trataba, ni la proteína que lo producía, ni en que forma actuaba. Poco tiempo después, científicos de la Universidad del Oeste de Ontario, repitieron la investigación con otras 52 parejas de hermanos y publicaron un la revista científica Science que los hermanos homosexuales no tienen más similitudes en la región Xq28, que cualquier otro par de hermanos escogidos al azar.
 
Como verá el lector, la diferencia entre la propaganda de los titulares sensacionalistas y la realidad es absoluta. De todas formas, en la mente de muchas personas ha quedado grabado el titular propagandístico y a partir de ese momento estarán absolutamente seguras de que el gay es un gen que determina la existencia natural de homosexuales. 
 
¿Y si en el futuro se descubre algún componente genético, que habría que decir?
 
Alguien me ha formulado esta pregunta en estos días, porque es cierto que el campo de la investigación genética apenas ha abierto las puertas a muchos de los secretos y misterios que esconde. Pero nosotros sabemos que Dios hizo al hombre y a la mujer con sus características particulares. Diferentes, complementarios y de igual dignidad a la imagen de Dios. Sabemos que Dios no hizo un tercer sexo. Sabemos que el pecado entró en el mundo y pasó a todos los hombres y sabemos también que afectó a la naturaleza, que ha traído enfermedades, malformaciones, desastres, catástrofes, por eso la Biblia nos dice que la misma naturaleza clama por ser liberada de las consecuencias y efectos del pecado (Rom. 8:19-23). Lo que no sabemos es el alcance de esa corrupción en todas las esferas, aunque tenemos ejemplos cotidianos de muchos de sus devastadores efectos. Por eso, aun aceptando el hecho de que una persona nazca en unas determinadas condiciones, no quiere decir que Dios la haya hecho así, ni que tenga que arrastrar durante toda su vida todas las limitaciones de origen congénito.
 
Hay personas que nacen con taras tanto físicas como mentales, a las cuales los hombres, con toda la ayuda que la ciencia proporciona en cada momento intenta resolver y paliar. Cuando nacen niños siameses, siempre que es posible se usa la cirugía para intentar cambiar esas características que son innatas. Y vemos que cada día con más éxito gracias a los avances tanto del conocimiento médico como del equipo que emplean. Cuando alguien nace con problemas cardíacos, igualmente se tratan de atajar y conducir a lo que se entiende como normal. En el plano psíquico sucede lo mismo. Niños que nacen con el síndrome de Dawn ú otras dolencias parecidas, no se les deja sin tratamiento, sino que se pone la ayuda psicopedagógica y psicomotriz que les permita asemejarse en el mayor grado posible a la normalidad. Hay bebés, cuya madre era drogodependiente, y que nacen con síndrome de abstinencia y son tratados también. Ya sean de origen genético ó alteraciones producidas durante la gestación, el hecho de que las personas nazcan con problemas no implica que Dios los haya hecho así, y que por ello deban vivir sujetos a las condiciones de su natalicio.
 
Muchos casos de inseminación artificial y de manipulación genética han provocado el nacimiento de niños con severos daños y malformaciones. La contaminación radioactiva también produce alteraciones fetales algunas irreversibles. Dios no les ha hecho así, y la ciencia no deja de prestar el apoyo posible para arreglar al máximo tales trastornos. Problemas de los padres, del entorno, de la alimentación, de consanguinidad producen efectos en los hijos. Decir que Dios los creó así, es una forma de quitar la responsabilidad de los hombres y del pecado en el que vive el mundo para echarla sobre los hombros de Dios, y un engaño diabólico para que los hombres se rebelen contra Él. Por lo tanto este hecho, si se produjese algún día, en nada invalida la realidad de todas las cuestiones que tratamos a lo largo de este estudio.
 
 
 

 
 
 

 
 
 
Capítulo 2
 
LA CONDUCTA HOMOSEXUAL Y LA SOCIEDAD
 
 
 
En el capítulo anterior hemos estado tratando la cuestión en si de la conducta homosexual y sus principales causas, así como el punto en que se encuentra en el momento actual esta cuestión. En este vamos a tratar el tema de lo que esta conducta está representando en la sociedad actual.
 
Solo a modo de introducción, recomiendo al lector la lectura del capítulo 1 de la epístola del apóstol San Pablo a los Romanos, en el que la cuestión aparece relacionada con la rebeldía del hombre hacia los designios de un Dios al que conoce, pero al que no quiere reconocer, prefiriendo alternativas idolátricas.
 
Antecedentes históricos de conducta homosexual.- Si nos remontamos en la historia encontramos que en las antiguas civilizaciones del medio oriente existieron prácticas homosexuales tanto masculinas como femeninas que estaban relacionadas con celebraciones religiosas idolátricas. Algunas de ellas, en forma de prostitución tanto femenina como masculina, se encuentran en la Biblia calificadas como “abominaciones”, es decir, conductas y practicas repugnantes contrarias a la moral que Dios quiere establecer para su pueblo, así como del proyecto existencial que tiene para sus criaturas. Las conductas abominables no eran exclusivamente de orden sexual, aunque si primordialmente, porque muchas ceremonias paganas desembocaban en orgías, en las que se practicaban todo tipo de perversiones desde el incesto (relaciones sexuales en el entorno familiar de primer grado), zoofilia (relaciones sexuales con animales), pedofilia (relaciones sexuales con niños), pero también sacrificios rituales humanos, brujería, adivinación, hechicerías, encantamientos, espiritismo, (Deut. 18:9-12), el travestismo (Deut. 22:5), la prostitución (Deut. 23:18), etc. Si tomamos la Biblia, de momento como un tratado que refleja la historia de algunos pueblos, esas conductas eran habituales entre los cananeos, según Lev. 20:23, y una de las razones por las que fueron destruidos como naciones y pueblos por el juicio de Dios. De momento dejaremos el caso de Sodoma y Gomorra para tratarlo más ampliamente en el contexto del capítulo de La Conducta Homosexual y la Biblia.
 
Pero uno de los engaños más extendidos, es la afirmación de que la homosexualidad ha sido aceptada en la historia de la humanidad, desde tiempos ancestrales, como una conducta normal sana equivalente en la consideración de la relación heterosexual. Algunos de los que propagan esta idea citan que, por ejemplo, era una práctica corriente en la Grecia Clásica. Pero los antropólogos declaran que esto solo ha sido cierto en sociedades muy concretas y cerradas y durante un breve período de tiempo, bajo condiciones muy determinadas, y que enseguida prevaleció la consideración de que era una conducta depravada y pervertida.
 
Es cierto que en la Grecia clásica algunos de los más famosos filósofos fueron victimas de violaciones homosexuales, como Sócrates y Platón. Pero ni ellos fueron homosexuales, ni tolerantes con esa conducta, la cual describieron como la experiencia más degradante y denigrante de su vida. Y las leyes griegas prohibían la homosexualidad. Platón escribió al respecto: ¿Quién en su sano juicio podría promulgar una ley que protegiese tal conducta? Y definió las relaciones homosexuales como: relaciones contra natura” (gr. para phisin). Es cierto que durante un cierto tiempo de la historia griega, una elite minoritaria intelectual promovió relaciones de homosexualidad pederasta, en las que con el pretexto de enseñarles sabiduría, se abusaba sexualmente de niños de 12 a 14 años (ellos no tenían conciencia del abuso, sino que lo veían como una forma de aprendizaje y transmisión del conocimiento del maestro a sus alumnos), y aunque hay expertos que mencionan que esta práctica consistía en tocamientos y excluía la penetración de forma general, lo cual no excluye que algunos se excediesen y practicasen las relaciones sexuales completas, lo que parece estar documentado.
 
Sea como fuere, esta costumbre, en mi opinión, degenerada tenía sus reglas, por más que nos choquen en nuestros días, y así este tipo de relación homosexual no se veía entonces como tal, siempre que el adulto tuviese más de 25 años y el menor la que antes hemos indicado. Sin embargo mantener una relación homosexual entre adultos ó con jóvenes de más edad era contemplada como un vicio contra-natura y una conducta propia de degenerados. Con todo las orgías y desordenes sexuales ligados a los cultos idolátricos eran frecuentes, así como las borracheras y orgías desenfrenadas en las que muchos de ellos acababan durante las celebraciones festivas de las divinidades. No es extraño que la Biblia diga que el corazón de Pablo, cuando llegó a Atenas y vio a la ciudad sumida en la idolatría, con todo lo que aquello llevaba aparejado, nos diga que su corazón se deshacía dentro de él. (Hech. 17:16).
 
En Roma, también la homosexualidad estaba condenada por las leyes morales de Augusto, y su práctica se consideraba como una perversión. De hecho, todas las sociedades históricas con cierto grado de civilización y desarrollo estructurado condenaron las prácticas homosexuales como contrarias a la naturaleza del ser humano, y las denunciaron como repugnantes con mayor ó menor contundencia, y en esa medida los practicantes fueron igualmente juzgados por la sociedad como inmorales, cuando no condenados a severas penas que en ocasiones llegaban a la pena de muerte.
 
Pero además podemos afirmar que en ningún caso la homosexualidad tuvo a lo largo de la historia un planteamiento de desafío organizado y planificado como al que hoy estamos asistiendo, y del que vamos a tratar con más profundidad en este capítulo.
 
Un breve análisis del marco histórico para comprender la situación actual.-
 
Enfocar esta cuestión nos va a obligar a tratar otras que corren paralelas, e incluso entrar en términos políticos, porque ¿Qué es la sociedad sino un conjunto de valores políticos? Es cierto que no vamos a poder entrar con profundidad a todas las cuestiones que están en juego, y de las que “el hecho homosexual” solo es una de ellas, pero me gustaría enfocar una idea general antes de entrar en aspectos más particulares. ¿Por qué suceden ciertas cosas? O como se pregunta el salmista en el Salmo 2: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Los reyes de la tierra y los príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido diciendo: Rompamos sus ligaduras, echemos de nosotros sus lazos”.
 
Los que vivimos hoy en el mundo, aunque no nos damos cuenta, también estamos escribiendo páginas de la historia. A muchas personas les resulta fácil entender sucesos y acontecimientos que se produjeron en el pasado cuando los estudian con una perspectiva histórica, pero a menudo son incapaces de ver la historia que están a su vez escribiendo cada día y de la que están participando. Es como cuando vemos a un hijo todos los días, que no nos damos cuenta de su crecimiento, hasta que alguien que hace tiempo que no lo ve y lo encuentra tan cambiado que nos hace ver los cambios producidos. Me gustaría que el lector pudiese encontrar, a pesar de toda la síntesis que permite un estudio como este, algunas claves de lo que está sucediendo, y de los intereses que están en juego a nuestro alrededor. Para ello voy a hacer un rapidísimo vuelo histórico y aunque con más extensión muchas cosas serían matizables y necesitarían explicaciones adicionales, creo que una sencilla síntesis podría ser suficiente para nuestro propósito. Pero sobre todo quiero destacar el importante papel e influencia que las Sagradas Escrituras han tenido en el desarrollo de la cultura occidental a la que pertenecemos, y cuya influencia ha impregnado gran parte del mundo.
 
Después de la vida de Jesucristo, y del nacimiento de la Iglesia cristiana, sus seguidores, aun dentro de la gran diversidad doctrinal de los dos primeros siglos de nuestra era, produjeron en su tiempo una revolución moral y social en que los valores morales y familiares fueron vividos y extendidos en medio de las sociedades paganas. Las consideraciones de virtud ó inmoralidad se ajustaron a modelos que pretendían, aunque no siempre se correspondían, con contenidos de las Sagradas Escrituras, a las que los apologistas apelaban para difundir sus planteamientos éticos, sociales y morales. Los que se consideraban cristianos, independiente de la absoluta identificación teológica ó dentro de la discrepancia doctrinal más ó menos importante ó incluso irreconciliable, llegaron unos y otros, digamos ortodoxos y herejes a compartir, vivir, impulsar y divulgar modelos bastante semejantes. Así, valores como la honradez, la sinceridad, la solidaridad, la laboriosidad fueron considerados como “buenos”, y sus antítesis eran calificados socialmente como “malos”, rechazables ó sancionables. En materia familiar, la familia monógama indisoluble, las relaciones conyugales y paterno-filiales establecían una serie de obligaciones mutuas inherentes al vínculo. Hubo una repulsa común hacia las prácticas ligadas a las orgías paganas, como la homosexualidad, la prostitución, la pederastia, la zoofilia, el incesto, etc. que se consideraron como conductas execrables y condenables. En otros ámbitos, el respeto a la vida, puso calificativos negativos a muchas formas de violencia y explotación (Esclavitud, venganza, el rechazo de los hijos no queridos, principalmente las niñas, que en la cultura grecolatina podían ser expuestos, etc.). La fuente común apelada para el rechazo de todas estas conductas eran los contenidos de las Sagradas Escrituras.
 
La reacción a esa acción beneficiosa del Evangelio, vino sobre todo a partir del siglo IV, con el acceso y la infiltración de masas paganas en las estructuras cristianas, llegando a ocupar importantes papeles dentro de las iglesias cristianas, que introdujeron no sólo gran parte de sus practicas idolátricas, sino también sus actitudes en materia de represión, violencia, relajación moral, etc. La relajación aumentó en la misma proporción en la que las Sagradas Escrituras perdían su papel protagonista en la lectura e instrucción de los fieles, y eran sustituidas por tradiciones, filosofías y razonamientos. Este estado de cosas produjo un retroceso moral de enormes consecuencias en los siguientes siglos, que asentado de arriba abajo, donde las esferas de las constituidas de un poder religioso omnipotente en torno al papado, sobre todo en la Europa occidental, llegaron a convertir a la Edad Media en uno de los períodos más oscuros de la historia, bajo el punto de vista de la moralidad.
 
Movimientos espontáneos como los valdenses (siglo XII), cataros ó albigenses (siglos XII y XIII) que denunciaban la corrupción y la inmoralidad, y promovían otros valores cristianos acordes a las Escrituras fueron aplastados por la violencia de las armas y la persecución. La represión desembocó en la prohibición de leer las Sagradas Escrituras en la lengua romance bajo la amenaza de ser sometido a un proceso por el tribunal de la Inquisición y padecer crueles penas. Únicamente se permitía la tenencia y lectura en latín, una lengua que prácticamente solo entendía el clero y muy pocos elementos de la nobleza. Unos y otros estaban sujetos por un interés mutuo, que sujetaba todas las sus posiciones sociales a las determinaciones del Papa. En este orden de cosas, y en el plano moral hubo ocasiones en que Roma era un auténtico prostíbulo en el que convivían los papas con las prostitutas y los hijos que tenían heredaban las dignidades eclesiásticas (por llamarlas de alguna manera), y coexistía todo tipo de trasgresión sexual y moral.
 
En siglo XVI, la reforma iniciada por Lutero tuvo la importancia de traer las Sagradas Escrituras a los idiomas de los ciudadanos contando con la inestimable ayuda de un invento que acababa de revolucionar el mundo: la imprenta. Gutemberg, en el siglo XV presenta un invento que permite hacer copias con mucha rapidez y más claras de leer. El primer libro impreso con este “revolucionario” sistema fue una Biblia en lengua latina. Pero la imprenta abrió la puerta a que las Escrituras pudieran difundirse con más rapidez que sus perseguidores en destruirlas. El gran triunfo de la Reforma consistió en devolver la Biblia a la gente del pueblo rescatándola del secuestro eclesiástico romano. Un regreso a la lectura, meditación, estudio y práctica de los valores espirituales, sociales y morales contenidos en ellas. Con este faro se pudieron romper las fuertes cadenas religiosas que tenían sujetas a las personas a un sistema religioso no solo falso en la mayoría de sus presupuestos, sino corrupto e inmoral. En el siglo XVII los contenidos de las Escrituras volvían a alumbrar con fuerza y mucha gente podía gozarse de encontrar en ellas la guía de Dios, la salvación y el consuelo. Nuevamente aquella moral cristiana impregnó las sociedades occidentales donde la Reforma logro subsistir y, aún con las evidentes discrepancias doctrinales algunas verdaderamente importantes entre los diversos grupos que surgieron de la misma manera que había  sucedido en los siglos II al IV, trajeron a la sociedad unos valores morales bastante comunes en aquellas cuestiones relativas a la estructura de la familia, las relaciones sexuales, los valores de relación entre cónyuges, padres e hijos, etc. Estos conceptos bastante uniformes en el fondo han sido igualmente la base de la civilización y del desarrollo social al que hemos devenido desde entonces y hasta nuestros días en lo que llamamos cultura occidental. Pero a la vez tuvo una gran influencia también en otras sociedades y países, en la medida en que la interrelación económica y social se producía.
 
En los siglos XVII, XVIII y la primera mitad del XIX, surgieron diversos movimientos de carácter pietista que llevaron a conservar y promover estos valores de una forma singular. Con todo las Escrituras aun estaban bastante restringidas en cuanto a su distribución masiva. Se necesitaba que la gente pudiese adquirirlas a bajo precio y además supiese leer y tuviese una cierta instrucción para comprenderlas. Esto produjo una verdadera revolución cultural contra el analfabetismo y con el nacimiento de las Sociedades Bíblicas se canalizaban fondos y trabajaban organizadamente para la distribución de las Escrituras a muchos idiomas y países por todo el mundo. No es de extrañar que estas entidades fuesen condenadas y demonizadas por el papado, que había prohibido la lectura de las mismas al pueblo, así como había determinado en el Concilio de Trento que únicamente la Vulgata en lengua latina era la versión autorizada en aquellos países donde la represión de la Inquisición seguía operativa, y ello siempre y cuando contase con notas explicativas de la interpretación infalible romana, condenando al anatema en lo espiritual y toda suerte de abusos incluido el martirio a los que leyesen otras versiones ó discutiesen el contenido de las notas.
 
A través de las Sagradas Escrituras, en los países protestantes fue contundente la condena del adulterio, de la fornicación, la borrachera, la estafa, el robo, y en sentido positivo se promovía la  fidelidad conyugal, se reforzaba el papel de los padres y el respeto debido de parte de los hijos, se apreciaban valores como la solidaridad, nacían organizaciones promovidas por cristianos para acabar con la esclavitud, suavizar los excesos de la revolución industrial ocupándose de la defensa de los más desfavorecidos, de controlar las desigualdades que generaba el capitalismo que a la vez era el fruto de la libertad y de la iniciativa privada, contra el trabajo infantil, etc. Muchas de estas iniciativas llegaron a las legislaciones de muchos países, estableciendo lo que hoy conocemos como estados de derecho en los que el respeto a los valores humanos y sociales obtienen las más altas cotas del mundo y de la historia.
 
Pero el enemigo no iba a quedarse mano sobre mano, sin intentar destruir estos efectos colaterales del evangelio en la sociedad. Para ello, también el siglo XIX fue fundamental. En la medida en que el mundo progresaba en los valores de las Escrituras, surgieron precisamente en el corazón de aquellos territorios donde los efectos liberadores del evangelio habían producido legislaciones incomparables que en materia social habían permitido el mayor grado de libertad de opinión, expresión y derecho, y a su amparo surgieron importantes personajes para contrarrestar su influencia:
 
En el plano social debemos destacar a Feuerbach (1804-1872) y sus seguidores más famosos, los filósofos Carlos Marx. (1818 – 1883) y a Federico Engels (1820 – 1895) como promotores del materialismo dialéctico, quienes propusieron unas bases ideológicas para derribar la herencia social del cristianismo. Marx, es el autor de aquella famosa frase: “la religión es el opio del pueblo”, y sus ideas fueron la chispa para la posterior ruptura revolucionaria que quería romper tales lazos que derivaban de una forma creyente de entender la vida y de los principios morales que derivaban de aquella fe. El filósofo NIETZSCHE (1844-1900) también produjo otra frase famosa para la historia… para la historia que desgraciadamente se vivió en el siglo XX: “Dios ha muerto”. Los seguidores de estas filosofías produjeron en el siglo XX la mayor época de represión y crímenes que vivió la humanidad, más de cien millones de muertos en la consecución fallida de ese paraíso de la clase trabajadora, que se haría cargo de los medios de producción, y la extensión de sangrientos movimientos revolucionarios por todo el mundo. Y en también en España, responsable de una guerra civil que produjo un millón de muertos y el odio aun irreconciliable entre las llamadas dos Españas.
 
El otro, Nietzsche, constituyó la base ideológica que dio lugar al nazismo, que iba a conseguir una sociedad de superhombres, y condujo al mundo a la segunda guerra mundial con cerca de sesenta millones de muertos entre civiles y militares. Unos y otros querían romper con Dios y con las ideas de lo que llamaron despectivamente la herencia de la religión judeo-cristiana.
 
En el plano de la descalificación bíblica directa, llegó otro fuerte ataque proveniente de lo que se dio en conocer como “alta crítica”, que también tuvo sus raíces en Alemania y que fue un esfuerzo organizado más importante en el intento de desacreditar las Sagradas Escrituras y la confianza de los cristianos en ellas. Por otra parte una crítica feroz a los textos aceptados por la mayoría, el textus receptus, que promovido por Wescott y Hort, lograron su propósito de introducir dentro las sociedades bíblicas un texto que procede de los llamados manuscritos alejandrinos, esencialmente corruptos, y establecerlo como base para las futuras traducciones, (de las que en España apenas nos hemos enterado todavía porque las Biblias mas usadas en las comunidades evangélicas, las distintas revisiones de la Reina Valera RV, continúan teniendo como base el texto de la mayoría –textus receptus-, y la versión “Dios habla hoy”, que las Sociedades Bíblicas prepararon, basada en los alejandrinos, para sustituir a las anteriores no consiguieron a pesar de sus esfuerzos que tuviesen una acogida favorable).
 
Otro ataque llegó desde la perspectiva científica, la propagación de las ideas de Darwin (1809-1882), con su origen de las especies, con el que hacía desaparecer a Dios de la esfera creadora del universo en general y de la tierra y del hombre en particular, se convertía en la base de partida que conducía a la comunidad científica para avanzar por esa senda, descartando el papel de Dios en el universo y en la historia.
 
Los desastres más sangrientos de la historia de la humanidad tuvieron lugar en el siglo XX, y la base ideológica de los mayores crímenes contra la humanidad estuvieron inspirados en esas filosofías que negaban a Dios y se enfrentaban a su Revelación en las Sagradas Escrituras. El fin de la segunda guerra mundial dejó una profunda huella de horror y dolor en millones de personas y familias por todo el mundo que padecieron en carne propia el resultado de la violencia y destrucción ocasionadas por aquellas aparentemente liberadoras ideas que habían prometido felicidad, desarrollo y acabar con la injusticia.
 
Al final de la guerra, en la Europa occidental y en los EEUU, muchas personas horrorizadas volvieron nuevamente los ojos a Dios. Las iglesias volvieron a llenarse. Las Escrituras se revalorizaron. Los valores morales y sociales cristianos que habían sido descalificados por el marxismo, el nazismo y la intelectualidad, volvieron a gozar de una privilegiada consideración social en estos países. Un gran avivamiento espiritual tuvo lugar por muchas partes. Pero, paralelamente, el mundo quedó dividido en dos bloques. Bloques en los que se producía un enfrentamiento político y social, que también tenía una connotación de valores morales y espirituales. Fue la guerra fría. Un conflicto generado entre la URSS y sus países satélites frente a las otras potencias, de occidente, encabezadas por los EEUU y los países aliados. En el fondo estaba el predominio y la hegemonía política en el mundo, pero también enfrentaba modelos de tipo social, como económico. Si políticamente la cuestión estaba entre el comunismo y el capitalismo, el ejercicio del poder difería tanto como las dictaduras represivas y la democracia. Pero también se enfrentaban de un lado la moral y los valores de corte cristiano (con todas las comillas que se le quieran poner), y los que se imponían desde una enseñanza ateísta y unos referentes que proscribían la religión como referencia tanto ética como moral.
 
En el plano que a nosotros nos interesa, y en el ambiente que se refiere a las Sagradas Escrituras, este enfrentamiento dio origen en los países democráticos occidentales de corte cristiano al nacimiento de un activismo que estaba destinado a socavar los cimientos cristianos de la sociedad desde adentro. La fecha del inicio de este ataque, que como veremos actuaba desde todos los frentes como en el siglo XIX, es la década entre 1960 y 1970.
 
Después de la crisis política de los misiles, entre la URSS y los EEUU, que pusieron al mundo al borde la guerra nuclear, los enfrentamientos militares regionales en África y principalmente en Asia, surgieron otros conflictos no tan sangrientos, pero no menos enconados, en el mismo seno de las sociedades occidentales. Diversos movimientos formaron parte de la reacción ó rebeldía de la que hablaba el salmo, con la pretensión de romper los ligamentos con Dios y con su Palabra.
 
La principal explosión en el marco político fue el conocido Mayo del 68 francés. Se trató de un intento revolucionario contra el modelo democrático y social de una de las potencias de occidente. Promovido y organizado desde la Comitern soviética, con la colaboración del partido comunista y los sindicatos de clase, consiguió a través de agentes infiltrados agitar a los estudiantes, la mayoría burgueses, de las universidades de Paris en lo que debía ser la mecha que prendiese una revolución contra el capitalismo y contra los valores de la sociedad occidental, ya dije que de corte cristiano. Aquella revuelta de estudiantes debía ser secundada por los movimientos sindicales, y para ello lograron movilizar a 9 millones de trabajadores. De Gaulle logró con una mezcla de mano dura y ofertas sociales parar el impulso revolucionario, pero el sentimiento de muchos de los impulsores intelectuales de esa revolución ha permanecido asentado en una parte gran parte de las estructuras llamadas intelectuales de la sociedad, que mantienen vivo el deseo de derribar los modelos de sociedad heredados de la tradición de inspiración cristiana.
 
Casi simultáneamente, pero en los EEUU, nace el llamado movimiento “hippy”. Era otro ataque a “la moral cristiana”, al modelo de familia y a las relaciones conyugales. Al amparo de la protesta contra la intervención militar de los EEUU en Vietnam, miles de jóvenes de los países occidentales más desarrollados se movilizaron bajo el lema de “haz el amor y no la guerra” que trajo como consecuencia la ampliación de los márgenes de tolerancia que en material sexual tenían una consideración orientada al matrimonio y tanto el adulterio como las relaciones sexuales fuera del matrimonio eran repudiadas socialmente. Estas acciones abrieron las puertas a la promiscuidad sexual, a la actitud comprensiva de parte de educadores, políticos, medios de comunicación. En esta propuesta se emplearon con éxito los mensajes de aquellos ídolos que revolucionaron la música, desde los Beatles y el rock, estaban haciendo furor en medio de la juventud. La incitación era al consumo de drogas, a la promiscuidad sexual, a despreciar los valores como virginidad, fidelidad conyugal y cuestionar la base misma de la institución matrimonial tradicional.
 
De la misma manera que en el siglo XIX, el desafío a la Palabra de Dios y a los valores morales que de ella se destilan, ha abarcado no solo el marco social, sino que ha penetrado en las estructuras cristianas. El proceso de descrédito de las Sagradas Escrituras no solo procede de afuera, sino de la penetración interior de muchos que han ocupado papeles importantes en seminarios y universidades cristianas. La proliferación de versiones, lejos de traer ayuda al exegeta, lo que han traído es una gran confusión doctrinal a los indoctos. 71 versiones ó traducciones, muchas de ellas manipuladas interesadamente, desde las lenguas originales a los idiomas actuales han traído un ambiente de desorientación y desconfianza al mundo cristiano. La escalada de elementos de moral permisiva dentro de las estructuras de las iglesias evangélicas y de las grandes denominaciones. El relativismo doctrinal que ampara el movimiento ecuménico, y finalmente un ataque legal contra aquellas normas que fueron construidas en el pasado al amparo del entendimiento bíblico, como las relativas al matrimonio, a los hijos, etc.
 
Es este ambiente social se produce igualmente la organización y movilización de los colectivos homosexuales para coordinar sus actividades y plantear desde su posición un desafío más a la moral de corte cristiano. Como mencionamos en el primer capítulo, la homosexualidad como tal había sido declarada científicamente por la psicología y la psiquiatría mayoritaria como una conducta que desarrollaban ciertos individuos como consecuencia de traumas padecidas generalmente en la infancia y como la reacción individual de algunos de ellos. Siendo así, era normal que hasta 1973, la mayor y más importante asociación siquiátrica del mundo, la de EEUU, incluyese a la homosexualidad entre las enfermedades que debían ser tratadas profesionalmente. Pero en 1973, la homosexualidad fue quitada del libro de desordenes mentales. ¿Qué había ocurrido?
 
Lo vamos a explicar. A finales de los 60 y dentro de todo este ambiente de desafío a los valores y moral social de inspiración cristiana del que hemos hablado, en los EEUU se constituyeron asociaciones de homosexuales que organizadamente decidieron impugnar, en paralelo a los otros movimientos, y atacar tales valores. Hasta entonces las voces homosexuales habían sido pronunciadas a titulo personal por parte de algunos precursores del movimiento y no habían logrado cambiar ni posturas científicas ni tampoco la valoración social.
 
En 1969, en un pub de ambiente homosexual de New York, llamado Stonewall, se produce una concentración de elementos homosexuales llegados de todo Estados Unidos para manifestarse en pro de unos derechos que trasladaban la sexualidad de la esfera de la intimidad individual a la esfera publica. No se trataba de que reivindicaran el derecho a mantener relaciones sexuales homosexuales, porque en la esfera privada de lo que hacen los individuos adultos en sus relaciones intimas consentidas no se encuentra bajo el control ni del estado, ni de la sociedad. Si cualquier persona mayor de edad decidía hacer con su vida barbaridades y practicar perversiones en materia sexual consentida como la homosexualidad, el sadomasoquismo, el sexo en grupo, el intercambio de parejas, ú otras mas allá, como la zoofilia, realmente salvo denuncia de abuso por parte de los participantes, ó por su provocación pública, la ley se mantiene al margen. Pero lo que se planteaba ahora organizadamente tenía como objetivo romper las normas de la familia tradicional sustituyéndola por modelos alternativos. El problema estaba y está planteado como un desafío a la moral cristiana. Un ataque a las Sagradas Escrituras y un ataque a la conciencia moral de la sociedad y de los individuos que se basan en los principios bíblicos. Los hippies simultáneamente estaban promoviendo el otro ataque, el del modelo de la familia comunitaria, en la que maridos, esposas, hijos relaciones fuesen un activo común, y valores como la fidelidad, el vinculo matrimonial estable, no tenían cabida.
 
Allí nació lo que se denominó, el Desafío Gay ó Día de la Dignidad (¿?) , como le llaman al movimiento de gays y lesbianas. Durante un buen número de días llevaron a cabo protestas violentas y enfrentamientos contra las fuerzas de policía para conseguir la repercusión propagandística en los medios de comunicación. Por esto cada día 28 de Junio celebran por todo el mundo esos días como recuerdo de su lucha y de su programa de reivindicaciones.
 
El salto cualitativo de su movilización, fue el empleo de la violencia y la coacción como medio, y su blanco fue la Sociedad Americana de Psiquiatría. Después de pasar un año organizándose, el siguiente hito tuvo lugar en 1970. El lugar fue San Francisco, el objetivo la Convención Anual de los psiquiatras americanos, para lograr que la homosexualidad fuese declarada como natural y dejase de ser considerada como una enfermedad o un desarreglo mental. El primer acto fue reventar la ponencia de una de las mayores autoridades científicas en la material el Dr. Irving Bieber. Un grupo de activistas empezaron a gritarle, a reírse y a amenazarle verbalmente mientras intervenía. Después de esto pidieron intervenir para dirigirse públicamente a los asistentes y leer su lista de reivindicaciones, además de acusar a los psiquiatras de represores y torturadores. Ellos exigieron ser parte de las ponencias de la Asociación con capacidad para presentar su punto de vista del asunto. Los dirigentes psiquiatras que no estaban preparados para un asalto de este tipo accedieron a esta petición. Pero para la reunión del año siguiente, dispusieron de medidas de seguridad que les protegiese de algo semejante. Fue inútil. Varios activistas provistos de falsas acreditaciones lograron entrar en la reunión y apoderarse del micrófono para decir a los psiquiatras que se enfrentaban a una declaración de guerra en toda regla y que ellos no tenían ningún derecho para tratar sus casos. Exigieron bajo amenazas que el material relativo a la homosexualidad fuese retirado ó sería destruido por ellos. Y además consiguieron que para la reunión de 1972, un grupo de activistas pudiese participar como ponente. Así, el resultado para 1973 estaba cantado. Los ponentes psiquiatras fueron abucheados y el tiempo de exposición de sus ponencias reducido a 15 minutos, mientras los dirigentes gays daban una rueda de prensa para afirmar que los médicos habían decidido que los homosexuales no eran personas anormales.
 
Aprovechando las ambiciones de un psiquiatra, Judd Marmor, que quería ser elegido presidente de la APA, se mezclaron decisiones de ese tipo estratégico junto con las presiones de los activistas, y en el momento de concluir los acuerdos de la asamblea, el 58% votó que la homosexualidad fuese eliminada de la lista de enfermedades en el DSM. Pero los psiquiatras no quedaron quietos. Aquello que no tenía nada que ver con la medicina sino con presiones de tipo político, social y coacciones personales, fue puesto nuevamente en cuestión pasados unos años. Y, en 1980, como el colectivo gay se encontraba seguro, relajó su presión, y los psiquiatras consiguieron introducir una nueva enfermedad que determinaba comportamientos homosexuales, que se denominó el ego-distónico. Desde luego era algo mucho más suave, se trataba de definir a individuos cuya “identidad genérica, orientación sexual ó preferencia sexual no se ponen en duda, pero que debido a la presencia de trastornos psicógenos ó de comportamiento, el individuo deseara que fuese diferente, y que pudiera llevarle a buscar un tratamiento con el fin de cambiarlo”. Pero fue un triunfo pasajero. Seis años después el activismo gay lograba eliminar también aquella enfermedad del DSM, e incluso llegar a conseguir que se excluyese también la pedofilia (las relaciones sexuales con menores y niños) como trastorno psíquico. Con lo cual obtuvieron que las personas que padecen estos trastornos no puedan ser atendidas médicamente en los EEUU por la sanidad pública. Así pues, no fue por medio del debate científico, ni por el desarrollo tecnológico que se llegase a esa conclusión, sino por medio del sabotaje, de las presiones y amenazas como los colectivos organizados del movimiento gay y lésbico consiguieron su propósito.
 
El escaso éxito obtenido en sus pretensiones en el campo científico, ha sido desbordado en el plano mediático, y las políticas coordinadas de los colectivos que vamos a llamar como “de anti moral cristiana” han tenido un gran éxito. En su desafío, desde lo que califican “salir del armario” han conseguido transformar la consideración vergonzosa de los desvíos de tipo sexual en algo “moderno” y “progresista”. Las sociedades occidentales, las de tradición cristiana, aceptan ya como normal: el adulterio, la fornicación, la homosexualidad, el aborto, las relaciones prematrimoniales, la prostitución, el sexo fuera del entorno matrimonial, y acabarán aceptando en breve otras que aun repugnan como la pederastia, etc.
 
Los programas de televisión han promovido como personajes famosos, ricos e imitables, a unos estereotipos que en cualquier época anterior serían marginales y despreciados, incapaces de relacionarse y ser recibidos en los ambientes respetables de la sociedad. Por el contrario estos ambientes respetables ahora se califican como “cárcas”, “retrógrados”, “ultraconservadores”, “dictatoriales”, “homófonos” ó “fascistas”, mientras que la exhibición de los vicios y comportamientos desviados se presenta como algo de lo que se puede estar orgulloso, y además en muchas ocasiones en algo que acarrea prestigio social, fama y dinero. Hay medios de comunicación que pagan generosamente a este tipo de personas para que cuenten sus miserias, reales ó imaginarias, y por la fuerza de la repetición han conseguido transmitir un doble efecto: Por un lado el de una normalidad cotidiana tal que ya parece que los anormales son los que no siguen sus pautas y modelos de comportamientos y, por otro, un estándar imitable que hace que cada vez más individuos practiquen tales modelos de conducta.
 
En el caso de la conducta sexual ó homosexual de la que estamos tratando, esta característica personal, en todo caso de la esfera privada del individuo, que a nadie debiera importar cuando se tratan otras cuestiones, por ejemplo profesionales ó artísticas, se trae al conocimiento público como un dato de gran interés. Así, por ejemplo, un programa muy famoso que pretende descubrir nuevos talentos musicales, se dedica a informar, sin que venga al caso, que uno de sus candidatos es homosexual. Pero lo peor es que probablemente fue escogido por esa circunstancia y no por sus mejores aptitudes artísticas con respecto a otros.
 
En casi todos los programas de televisión se abren intencionadamente a la participación de personas homosexuales, ya como presentadores ó como invitados, han conseguido que una estadística absolutamente falsa sea considerada popularmente como auténtica. Es la que afirma que el 10% de la población es homosexual. Es decir que, por ejemplo en España, un país con 40 millones de habitantes, resultaría haber unos 4 millones de homosexuales. Y si nos atenemos a las apariciones en televisión ciertamente sería para creerlo. Pero parece que a nadie le interesa publicar estadísticas médicas reales. No interesa al colectivo homosexual porque rebaja sus pretensiones de fuerza social y presión política al servicio de sus intereses. Tampoco a los medios de comunicación y mucho menos a los políticos porque están seguros de que van a recibir las criticas y los insultos de este colectivo arropado por cuantas asociaciones antisistema y antisociales tienen capacidad de movilizarse en contra de ellos.
 
Pero, ¿Cuántos individuos son homosexuales en nuestra sociedad?
Para tratar este asunto con rigor, es necesario distinguir entre lo que es una conducta homosexual con el hecho de haber tenido alguna experiencia homosexual. Por ejemplo, en las cárceles, en los seminarios, en los conventos, en equipos y colectivos en los que las personas pasan mucho tiempo sin posibilidad de contacto con otras del sexo opuesto, la posibilidad de mantener relaciones homosexuales completas ó solo al nivel de caricias ó tocamientos, es muy alta. Pero eso no significa en absoluto que estas personas en un ámbito normal de existencia hubiesen ni siquiera pensado nunca en mantener un contacto de esa naturaleza. Luego están aquellas personas que buscan novedades y nuevas experiencias, y que en esa búsqueda han llegado a mantener algún contacto homosexual esporádico. Los estudios basados sobre encuestas realizadas con una importante cantidad de individuos, muestran que las personas con una conducta homosexual exclusiva, son menos del 1%. Por ejemplo, una de EEUU de 1988 con 50.000 entrevistas, mostró que el total entre los que son homosexuales y los que tuvieron algún contacto homosexual esporádico, en alguna ocasión en su vida, ya fuese por probar una experiencia ó por circunstancias anormales como las que hemos mencionado, alcanzan un valor total en torno al 3% para los varones, y de un 1,5% para las mujeres. En Francia, una encuesta de 1992, arrojó el resultado del 1,4% para los hombres y el 0,6 para las mujeres, que se declaraban homosexuales. Y la suma entre estos y los que reconocieron que en alguna ocasión mantuvieron algún contacto homosexual fue del 4,1% en los hombres y del 2,6% en las mujeres.
 
Otra encuesta en EEUU realizada sobre 36.000 estudiantes que cursaban entre 7º y 12º curso, reveló que el 0,6% de los chicos y el 0,2% de las chicas se autodefinían como homosexuales; un 0,7% de los varones y el 0,8% de las chicas como bisexuales. No estaban seguros, el 10,1% de los chicos y el 11,3% de las chicas, lo cual es bastante normal dada la edad de los encuestados. En Canadá, entre 5.514 estudiantes universitarios de primer curso, el 98% se declaró heterosexual, el 1% homosexual y el 1% bisexual.
 
Se puede afirmar que con un margen mínimo de error, solo se consideran homosexuales entre el 1 y el 1,5% de las personas sexualmente activas. Pero esta realidad desaparece en cuanto a su presencia e influencia social y en los medios de comunicación. Por ejemplo, las principales productoras norteamericanas de series para la televisión están produciendo, en siete de sus productos para la temporada 2003/2004, unas historias en las que sus principales personajes son personas homosexuales en las que el aspecto de anormalidad y enfermedad quedan absolutamente fuera de la idea que se transmite al espectador. En materia cinematográfica como en la vida social en general, los homosexuales pasaron de ser denigrados y ridiculizados por su forma de hablar, de vestir y sus actitudes, lo cual era otra aberración e injusticia, a ser admirados por la valentía con la que exponen su “opción”. De ser los protagonistas de chistes humillantes, de burlas y caricaturas, a ser la vanguardia de la modernidad.
 
El éxito en el mundo de la propaganda, no se corresponde con los avances que pretendían en la consideración científica de la conducta. Tanto es así que incluso, uno de los psiquiatras que más ayudaron en 1973 a los activistas gays, el doctor de la universidad de Columbia, Robert Spitzer, transcurrido el tiempo y 17 años después, en 1990, había cambiado su postura inicial al reconocer que la homosexualidad era un trastorno psíquico que podía ser curado con una terapia reparativa adecuada. Lo cual le ha valido la persecución de los activistas, entre otras cosas porque tuvo en consideración para sus conclusiones que muchos homosexuales habían cambiado su orientación sexual a través del tratamiento y el contacto con organizaciones cristianas.
 
Esto manifiesta que el éxito de la política de relaciones públicas y propaganda de los colectivos homosexuales ha sido grande, sobreponiéndola a los fracasos científicos, lo cual les ha llevado a plantear medidas sociales y políticas de gran envergadura. La práctica mayoría de la opinión pública está convencida de que la homosexualidad es una conducta natural y no una conducta desviada. Así no es anormal encontrar de vez en cuando noticias curiosas en los periódicos tales como una que se titula: “Un juez prohíbe a una madre cristiana enseñar a su hijo que la homosexualidad es mala” ó perderá la custodia de su hijo. La razón es que la madre y una compañera lesbiana compartían la custodia legal. Cuando la madre biológica del niño se convirtió a Cristo entendió que su relación lésbica era pecaminosa y rompió su relación, con lo cual fue demandada por la otra mujer que consiguió la sorprendente sentencia. Otro ejemplo fue que en 1994, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas emitió un fallo por el que condenaba por discriminatoria una ley de Tasmania (Australia) que castigaba la “sodomía” y que describía la homosexualidad como una cosa antinatural e indecente.
 
¿La unión de homosexuales puede ser un matrimonio?
Cada vez en más países de pensamiento occidental y tradición cristiana, se autorizan matrimonios homosexuales. Pero ¿puede ser un matrimonio la unión de homosexuales? Evidentemente no. La palabra matrimonio viene del latín “matrimonium”, cuya raíz es la palabra “mater”, madre, que enfatiza la procreación de una prole como característica de una unión heterosexual que lo posibilite. Pero ya sean homosexuales masculinos ó femeninos los que se unen, el fruto de ese tipo de unión justamente excluye por el procedimiento natural la obtención de una prole. El diccionario de la RAE define el matrimonio como: Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos ó formalidades legales. En esa legalidad, por ejemplo la constitución española en su art. 32 afirma que: “el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica”, que venía a resolver varias características discriminativas hacia el papel ó la figura de la mujer en la unión matrimonial, que procedía de legislaciones anteriores. Parece ser que en España hacer posibles los matrimonios homosexuales requeriría una reforma constitucional. Pero esto no importa a los efectos de la propaganda. Así, en las recientes elecciones a la Comunidad de Madrid hemos visto las imágenes de unos políticos de ciertos partidos, acompañando a parejas homosexuales ante el Registro Civil para solicitar ser inscritos como matrimonios. Lo cual, obviamente, no consiguieron, aunque ese resultado ya lo sabían de antemano, porque de momento es ilegal en España. Entonces, ¿por qué lo han hecho? Los homosexuales para llevar a cabo una provocación más y por la propaganda mediática para sus pretensiones. Los políticos, porque estaban seguros que con esa actitud conseguirían arañar algunos votos. Desde luego no irían si pensaran que les costaría perder alguno. Al menos que ganarían más votos de los que perderían por ese motivo, porque están seguros que sus fieles, la mayoría de los ciudadanos que les apoya, les votarían igual hiciesen lo que hiciesen en ese sentido, (a pesar de que un buen número de sus votantes dicen que son cristianos) y siempre podrían quitarle alguno a su adversario político.
 
Este tipo de actos, es un ejemplo de las acciones organizadas por algunas de las múltiples organizaciones y ONG’s que han constituido, que cuentan con centenares de páginas Web en Internet, con revistas especializadas en el movimiento gay, y desde las que coordinan sus acciones reivindicativas, de lo que ahora llaman “la preferencia sexual del individuo”. En la práctica no pretenden defender su “preferencia”, que en el ámbito privado pueden practicar sin ingerencias, al menos en los países democráticos. En realidad la pretensión es la represión de todos cuantos condenen sus ideas y lo expresen públicamente. Veremos por las “demandas” que incluyen en su “desafío” que las pretensiones van mucho más allá que la practica libre de sus “preferencias”, y son:
 
1)                        El cambio legal que permita mostrar en público su sexualidad. Incluyendo la pederastia. Aceptar en cualquier lugar y acto público cualquier restricción sobre la vestimenta ó la ausencia de ella.
2)                        Que las operaciones de cambio de sexo se financien con fondos públicos.
3)                        La legalización del matrimonio entre miembros del mismo sexo y la adopción de niños por parte de parejas homosexuales.
4)                        La plena participación de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales en los programas de educación en las escuelas, guarderías infantiles y centros de orientación escolar.
5)                        La libre disposición de anticonceptivos y aborto, sin importar la edad y sin necesidad del consentimiento de los padres.
6)                        El derecho a la inseminación artificial de lesbianas y bisexuales en los organismos de salud pública.
7)                        La prohibición legal de la libertad de expresión y opinión cuando esta condene ó se oponga a las relaciones homosexuales. (Puede representar desde cerrar iglesias a la expulsión de pedagogos, maestros y educadores cristianos).
 
Ante este programa, muchos vemos que gran parte de sus pretensiones han sido aceptadas, de hecho, por la sociedad y que solo algunas de ellas tienen por delante una previsible e imparable marcha legal para que sean establecidas en un marco jurídico.
 
Los padres cristianos deben darse cuenta de lo que está pasando para reforzar en su hogar los valores morales pronunciados en las Sagradas Escrituras, de los que trataremos en nuestro siguiente capítulo. Deben saber que todos los mensajes que sus hijos van a recibir de la sociedad, de los medios de comunicación y de sus educadores estarán encaminados en esa dirección. Frente a esto, tenemos la doctrina cristiana claramente expresada por el apóstol Pablo: (Rom 12:1,2)  Asi que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.  Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Pero esta actitud inconformista exige esfuerzo y trabajo y, en ocasiones se debe pagar un precio.
 
Desde luego, en primer lugar tenemos que orar por nuestros hijos. En segundo lugar, esforzarnos por instruirlos debidamente en el hogar. En tercer lugar, mantener la coherencia cristiana condenando aquellos modelos que van contra la voluntad de Dios, vengan de quien vengan, y no siendo colaboradores, por dos razones: La primera, porque todos recogemos el fruto de aquello que sembramos y, la segunda, porque un día tendremos que dar cuenta ante el tribunal de Cristo de lo que hemos hecho con nuestra responsabilidad personal.
 
El adversario de Cristo y del evangelio usa todos los recursos a su alcance para oponerse y nosotros tenemos que defendernos vistiendo la armadura de Dios que describe Pablo en Efesios 6:10-18. Debemos impedir que nos suceda lo que a Israel, que fue llevado a la cautividad porque no tuvo conocimiento (Is. 5:13). Advertir que hay infiltrados entre las iglesias cristianas y muchas  organizaciones a personas homosexuales y partidarios de éstos, para hacer desde adentro una labor de quinta columna, minando con sus mensajes de falsa piedad y tolerancia las conciencias de las personas ignorantes ó dormidas.
 
Hay una canción que alcanzó un gran éxito recientemente, cuya letra refleja fielmente las que parecen ser las aspiraciones de nuestra sociedad y su rumbo, y que dice así: “Dale alegría a tu cuerpo Macarena, que tu cuerpo es para darle alegría y cosa buena”. Este es el mensaje por el que la sociedad se está dejando llevar. Pero las Sagradas Escrituras dicen, por supuesto a los cristianos, que no el alma, ni el espíritu, sino que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo del creyente, y que no es nuestro, sino prestado. 1 Cor. 6:19  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Enseña que el cuerpo es un lugar donde el Espíritu Santo hace su morada. Es un santuario. Y el apóstol Pablo refiriéndose al cuerpo y al sexo fuera del matrimonio, escribe en 1Cor. 6:15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y contradice exactamente las palabras de la canción y cuando en su epístola a los romanos escribe: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto” (Rom. 12:1) No enseña que el culto consista en que se cumplan penitencias, ni se viaje de santuario en santuario, ni se trate de conseguir indulgencias, tampoco de ofrecer sacrificios cruentos como en el pasado, ni siquiera que vengamos a cantarle alabanzas en una iglesia. Dice que el culto racional, el culto inteligente, el que agrada a Dios es aquel que ofrece el cuerpo del creyente negándole las apetencias indebidas del instinto animal. Por eso es inteligente. Y escribiendo a los tesalonicenses (1Tes. 5:23) escribe un deseo: Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
 
No solo el espíritu y alma deben ser cuidados y guardados sin reprensión, sino también el cuerpo, incluso yo diría, y sobre todo el cuerpo. La esfera de la fe en Dios no se reduce al alma de las personas, como una cárcel en la que queda recluida, sino que trasciende a todo nuestro ser, y por eso como expresamente se dice en Col. 2:17 “el cuerpo es de Cristo”. No es nuestro. No es para darle gusto. Seguir a Cristo implica negarnos a nosotros mismos, por eso Jesús dijo muy claro: Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Era tan clara esta condición que los tres evangelistas sinópticos la recogieron en sus textos (Mt. 16:24; Mr. 8:34; Lc. 9:23).
 
Negarse a uno mismo ya sabemos lo que significa, reprimirnos, controlarnos en nuestros actos y decisiones. Decirnos que no a nosotros mismos. He usado la palabra maldita de hoy: la represión. Pero esa represión no es humillante, ni esclavizadora, sino que abre la puerta a otra dimensión de goces, de utilidades, de valores y de actividades alternativas que proporcionan mucha más felicidad a la vida. Mi yugo es fácil y mi carga ligera, dijo el Señor. Llevar la cruz no es tan difícil, ni la carga es tan pesada como les parece a muchos, porque tenemos la vista puesta en el galardón y confiamos en las promesas de Dios.
 
Para muchos de nuestros antepasados llevar la cruz, era mantener la fe, sin temer las amenazas y llegando si era preciso al martirio. En nuestros tiempos y en nuestros países occidentales simplemente significa llevar una etiqueta. Significa que algunos nos miren como raros. Que nos digan que somos tontos, ó anticuados, ó que nos han comido el “coco”. Pero sobrellevarlo es simplemente una cuestión de mentalización y de llenar nuestras vidas de valores, aficiones y actividades relativas con la fe cristiana. Resistir las presiones de amigos, profesores, y los mensajes de los medios de comunicación forman parte hoy de la cruz a llevar para seguir a Cristo. Pero Jesús llevó una cruz más pesada, y los mártires, nuestros antecesores en la fe cristiana también. Se trata de cuidarse, como escribe Pedro en 2Ped. 3:17,18: Así que vosotros, oh amados, pues estáis advertidos, guardaos que por el error de los abominables no seáis extraviados juntamente con ellos, y caigáis de vuestra firmeza. Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
 
Las demandas de los colectivos homosexuales.
 
Vamos ahora a comentar un poco más extensamente las pretensiones, que antes hemos mencionado, de los activistas de los colectivos homosexuales:
 
1)      El cambio legal que permita mostrar en público su sexualidad. Incluyendo la pederastia. Aceptar en cualquier lugar y acto público cualquier restricción sobre la vestimenta ó la ausencia de ella.
 
Desgraciadamente la sexualidad ya se muestra en público continuamente. En la publicidad, en el cine, en la televisión, en acontecimientos deportivos. En manifestaciones públicas de cualquier índole, es bastante habitual que muchas personas se muestren desnudas ó en actitudes sexuales. Si alguien quiere protestar, hacer un manifiesto, recaudar fondos para alguna causa, tener eco en los medios de comunicación, lo más socorrido es desnudarse. El morbo que despierta esta actitud atrae a muchos espectadores y esa razón es lo que hace que fotógrafos y periodistas se hagan eco inmediato.
 
Las manifestaciones de los colectivos de homosexuales suelen estar adornadas con este tipo de imágenes y actitudes provocativas representadas en tono folklórico, que hablan bien a las claras de la seriedad de sus planteamientos. Junto a ellos, por la coincidencia de los fines, se suelen manifestar otros colectivos antisistema como los feministas, que luego protestan por la utilización sexista de la mujer en la publicidad. Esta contradicción es el resultado natural de la inexistencia de un patrón moral. También suelen tener su presencia activa con pancartas, personajes y grupos que piden la legalización de la pederastia (la despenalización del abuso sexual por parte de mayores sobre niños y adolescentes). Esto en lugar de progreso, lo que significa es un retroceso moral de 24 siglos de historia, desarrollo, cultura y jurisprudencia social. Pero no solo eso, sino una aberración que habla claramente del trastorno mental que padecen los que pretenden que cualquiera pueda abusar sexualmente de un niño ó de una niña, como muchos de ellos lo fueron aun a pesar de la legislación que condena tales conductas, que traen como fruto, como hemos visto, traumas y frustraciones irreparables.
 
2)      Que las operaciones de cambio de sexo se financien con fondos públicos.
 
Esta segunda cuestión, que también acabarán consiguiendo por la pasividad y la permisividad colectiva, ya se está realizando en España en determinados hospitales. Hace poco salía en la televisión, el caso de un hombre que había cambiado su forma anatómica sexual por una de imitación femenina y, que transcurrido un tiempo reclamaba que le volvieran a cambiar a la masculina porque la vida que esperaba tener como “mujer” no había respondido a sus expectativas. Si la ciencia pretende ofertar el sexo de los niños a la medida de los deseos de sus padres mediante la manipulación genética, alguno se preguntará ¿por qué no va a cambiar luego el sexo del niño si no está de acuerdo con lo que sus padres eligieron sin consultarle a él? Algunos derroteros por los que la ciencia está caminando, ha entrado por la falta de escrúpulos de muchos científicos, por el amor al dinero de otros, pero sobre todo por la falta del referente ético y moral del que hemos hablado, a satisfacer el ego caprichoso y cambiante de cualquier individuo, mientras en el mundo todavía se muere de enfermedades e infecciones básicas.
 
Con respecto a esto, acabo de leer que el COI (Comité Olímpico Internacional) está estudiando la posibilidad de facilitar a individuos transexuales la participación en los Juegos Olímpicos. Esto es otra torpeza más, cuando en unas actividades como las deportivas de élite hemos tenido numerosos ejemplos de la corrupción que demuestran como en la meta de alcanzar los galardones más apreciados, muchos deportistas como autoridades deportivas están dispuestos a llegar a cualquier cosa. Al uso de drogas y medicamentos peligrosos para la salud, el embarazo de atletas femeninas a las que luego se les obligaba a abortar, se le va a añadir la cirugía que posibilite que algunos varones que compitiendo con sus semejantes tengan escasas posibilidades de alcanzar los primeros puestos, lo hagan a partir de esa autorización compitiendo bajo el sexo femenino. O que algunas mujeres quieran comparar sus capacidades con rivales masculinos Así pues en los próximos tiempos vamos a encontrar a un buen número de deportistas que van a declararse homosexuales para reclamar las operaciones quirúrgicas que les posibiliten el cambio de sexo, desde luego no diciendo que lo hacen por mejorar sus posibilidades atléticas, sino porque se sienten interiormente homosexuales. Y serán usados para la promoción de los intereses de los activistas homosexuales, por la capacidad que este tipo de deportistas tienen para llegar a los medios de comunicación.
 
3)      La legalización del matrimonio entre miembros del mismo sexo y la adopción de niños por parte de parejas homosexuales.
 
Este tipo de unión se puede practicar ya como un derecho en un buen número de países de tradición cristiana como Dinamarca, Suecia, Bélgica, Canadá, Noruega, Holanda, y cada día serán más. Pero no deja de ser sorprendente que en aquellos países que tienen dictaduras con ideologías marxistas, opuestos institucionalmente a la religión, y a la figura de Dios (Cuba, China, Corea del Norte, etc.), no hayan permitido en sus países estas “conquistas sociales”, mientras que los partidos que promueven y defienden esas ideologías marxistas en las democracias occidentales son los abanderados de estas reclamaciones, y compañeros de pancarta y comunicado de los homosexuales. En países como Cuba ó China, y antes en la URSS sus satélites, los homosexuales eran y son marginados, encarcelados, llevados a campos de concentración y perseguidos. Un buen número de homosexuales aun están encarcelados actualmente en Cuba, por el hecho de serlo. En 1980, el régimen castrista expulsó desde Mariel hacia los EEUU un buen número de homosexuales junto con otra gran cantidad de enfermos que estaban recluidos en los psiquiátricos con diferentes dolencias mentales.
 
Y es que aunque el poder tiránico de estos países que gobernaron dictatorialmente siguiendo las ideas marxistas, expulsando a Dios y los principios de inspiración cristiana de sus legislaciones y de la enseñanza a las nuevas generaciones se vino abajo y, afortunadamente, ha desaparecido en un buen número de países, muchos seguidores intelectuales de las filosofías que lo inspiraron y apoyaron siguen ocupando las cátedras de muchas universidades occidentales, y en puestos destacados del mundo del cine, de la política y de la cultura, propagando las mismas premisas de “romper las cuerdas” que atan al hombre con Dios. Pero cuando tuvieron la oportunidad de poner en práctica la justicia social alternativa solo pudieron presentar un balance de corrupción, crimen, dictadura y eliminación de las libertades. Sus legislaciones de progreso no recogieron las reivindicaciones que reclaman sus simpatizantes de ideología en los países democráticos.
 
Ya nos hemos referido a que por mucho que se autoricen legalmente este tipo de uniones en el mismo libro del mismo registro civil, nunca serán un matrimonio. Por más que celebren una ceremonia, que imiten los votos, que hagan un banquete, que saquen fotos ó que intercambien alianzas, nunca será un matrimonio. Nunca alcanzarán la plenitud natural de un matrimonio ni conseguirán de forma natural sus fines.
 
Escribía hace poco un articulista español no evangélico en un diario digital: Por razones evidentes, una sociedad donde la pareja homosexual y la heterosexual estén en plano de absoluta igualdad está condenada a la decadencia y, en último término, a la extinción; aunque sólo sea porque la evolución(en la que él cree) ha demostrado que la forma óptima de procrear –y de educar– es en el seno de la pareja heterosexual con vínculos estables.
 
En cuanto a la adopción de niños, tanto los que plantean esta reivindicación como un derecho, como aquellos que lo apoyan, están desdeñando los derechos de los niños de tener una familia normal. Los niños nunca se deben entregar en adopción para solucionar las frustraciones de los padres adoptivos, ni para satisfacer sus aspiraciones. Los niños se tienen que entregar en adopción para darle unos padres que desgraciadamente no tienen. Para proporcionarles un ambiente familiar equilibrado en el que se desarrollen plenamente como individuos, sin arrastrar los traumas de sus adoptantes, y menos para ser usados como moneda de cambio reivindicativa de colectivos antisistema. Un niño que se entrega en adopción tiene el derecho a ser criado en un hogar en el que los papeles afectivos de padre y madre estén a su disposición. Pero ya lo tenemos en España, en Euskadi, en Navarra y en Asturias, las parejas homosexuales ya pueden optar a la adopción de niños. Hay políticos para los que todo esto solo es un juego de posiciones, de propaganda y de votos, sin importarle para nada los efectos de sus decisiones, y que en este caso, en beneficio de sus intereses, encuadran la cuestión en el marco de “la diferencia de sexo”, aceptando la pretensión de los colectivos homosexuales de que ellos son el tercer sexo, en contra de todas las evidencias científicas demostradas hasta la fecha y no les importa sacrificar a los niños por ello.
 
Un estudio estadístico realizado en los EEUU con rigor estadístico ha dejado patente que un niño adoptado por una pareja homosexual tiene nueve veces más probabilidades de ser homosexual que los adoptados por parejas heterosexuales (de un uno a un tres por ciento en este ultimo caso, y un 24 por ciento en el primero).
 
El pleno del Parlamento europeo reclamó hace poco tiempo a los países de la UE que pongan fin «a toda forma de discriminación, legislativa o de facto, que aún sufren los homosexuales, en particular el derecho a contraer matrimonio y a adoptar niños». La Cámara aprobó un informe sobre la situación de los derechos fundamentales de la Unión Europea en 2002, elaborado por el diputado francés Fodé Sylla. En su texto se recomienda a los Estados miembros que «se reconozcan las relaciones no maritales, tanto entre las personas de distintos sexos como entre las del mismo sexo, y concedan a tales relaciones los mismos derechos que al matrimonio». La decisión se aprobó por el escaso margen de 5 votos, aunque en la misma votación, por 274 frente a 269, se rechazaba un artículo que instaba a los Quince a permitir en sus países el matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque no tiene carácter normativo y ha quedado como materia interna de cada país, estoy seguro que en un futuro próximo se acabará siendo aceptado.
 
Pero la locura que toda esta situación está levantando, en la que cualquier unión debe ser consideraba equiparable al matrimonio, no tiene porque detenerse en el supuesto homosexual, así que por el mismo principio de no discriminación e igualdad, también se debiera aplicar, por ejemplo, a la poligamia. Si son adultos y un hombre y cuatro mujeres consienten en unirse, también tendrán el mismo derecho de estar registrados. O si una persona quiere libremente vivir con su perro ¿por qué no va a poder inscribir su unión? De hecho ya hay algunos enfermos mentales que dejan sus herencias a sus mascotas, para regocijo de albaceas. Y ¿Por qué no un incesto? La madre se une con un hijo, ó el padre con una hija. También serían uniones alternativas…
 
4)      La plena participación de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales en los programas de educación en las escuelas, guarderías infantiles y centros de orientación escolar.
 
El hecho de la defensa del principio de igualdad ante la ley de todos los ciudadanos siempre está en consonancia con las capacidades de los ciudadanos para ajustarse a sus aspiraciones. La vida está llena de ejemplos de limitaciones que a todos nos parecen normales para ejercer, sin menoscabo del respeto debido a la persona como individuo, simplemente atendiendo a sus circunstancias. En ocasiones se trata de limitaciones de carácter físico, en otras de carácter psicológico y en otras de comportamientos delictivos aunque ya hubiesen satisfecho sus condenas. Un ciego no puede apelar al principio de igualdad para obtener una licencia de conductor, ni piloto, ni camionero, ni conductor de autobús, ni cirujano, etc. Un sordo no puede ser piloto de aviación, ni profesor de canto. Cualquier ciudadano no puede ser un astronauta. Una persona parapléjica no puede jugar al fútbol. Un pederasta no puede ser responsable de un jardín de infancia. Un violador no puede andar suelto. Un pirómano no puede ser bombero. Un terrorista, un nazi, un maltratador ó un xenófobo no pueden ser educadores de niños. Y si las leyes no lo impiden claramente sabemos que en la práctica cuando se descubre un caso semejante, las autoridades educativas y las asociaciones de padres presionan para que este tipo de individuos sean apartados de sus cargos, por mucha oposición que hubiesen aprobado. Lo mismo debe suceder con los homosexuales militantes, en razón de que los padres tienen mucho que decir sobre la educación que quieren que sus hijos reciban. Desde luego tienen más que los varones homosexuales que no tienen hijos.
 
Sin embargo, asociaciones de padres denuncian que sin su conocimiento ni consentimiento, en los EEUU se están poniendo a disposición de los niños más pequeños libros como: Heather Has Two Mommys ("Heather tiene dos mamás") y Daddy's Roommate ("El compañero de cuarto de papá"). En un sentido semejante, el departamento de cultura de un ayuntamiento próximo a Madrid repartió por todos sus centros escolares para niños de 7 a 12 años, libros estimulándoles a la masturbación, al sexo oral y anal, que retiraron con disgusto cuando salió denunciado en los periódicos y se armó un importante revuelo. Pero seguro que cualquier día los vuelven a repartir porque las mentes que idearon estas cosas siguen en sus mismos puestos.
 
5)      La libre disposición de anticonceptivos y aborto, sin importar la edad y sin necesidad del consentimiento de los padres.
 
Una de las pretensiones que además ya están implantadas en la sociedad es que los padres son responsables de sus hijos hasta la mayoría legal de edad, para unas cosas si, pero para otras no. Lo son para pagar los daños si un niño destroza, rompe ó daña a alguien, pero no lo son cuando los padres se oponen a las ideas “progresistas” de los que quieren el cambio del sistema. Así, en las escuelas y colegios, y sin que la opinión de los padres se tenga en cuenta, se entregan a los niños materiales, textos y orientación sexual, más bien desorientación sexual, pues están ya enseñando todo tipo de perversiones sexuales, ignorando la participación y el derecho de los padres. Se les entrega también a los niños y niñas, preservativos, con el propósito no de que hagan una batalla de globos de agua, sino de que practiquen el sexo. Con el pretexto de orientarles hacia el sexo seguro, lo que en realidad se les enseña seguro es que practicar el sexo es lo natural, por supuesto fuera del matrimonio; que lo hace todo el mundo; y que sus padres no tienen por que enterarse porque son atrasados y no lo van a entender. Con esa premisa, muchos padres no quieren ser atrasados y entonces se hacen cómplices tolerantes y abandonan su responsabilidad de educar a los hijos en esa materia. El resultado es la promiscuidad, un aumento de enfermedades venéreas, más abortos (porque la educación sexual de los progresistas no solucionó ese problema, sino que lo agravó con las consiguientes secuelas que el aborto deja en muchas mujeres, además del crimen que representa contra un ser humano en la etapa de gestación), y el acceso al sexo con edades cada vez más inmaduras.
 
La consecuencia directa es más infidelidad, más infelicidad, más parejas de hecho, que en ningún caso son un matrimonio, aunque la filosofía por la que se empieza es la que afirma que realmente “un pedazo de papel” no representa nada cuando hay amor, pero en el fondo está la cuestión de que se trata de una unión “temporal” que no se vive con la perspectiva del principio de indisolubilidad del matrimonio como fue instituido por Dios. El matrimonio es una sociedad en la que el marido y la esposa que ambos se comprometen a luchar para que su unión llegue hasta que la muerte haga la separación, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Las llamadas uniones sentimentales no tienen ese horizonte. Son en realidad una unión para disfrutar solo de goces y mientras duren, y cuando no duren, ó vengan las primeras dificultades ó pruebas, cada uno para su casa y listos para empezar “otra relación”.
 
Pero vemos que esta línea trae más hogares disueltos, más hijos que viven en ambientes traumáticos con lo que el círculo se cierra pero incrementándose más y más el número de victimas. Menos hogares estables, menos arraigo, más traumas, más infelicidad. Incluso muchos de los que contraen matrimonio, ya lo hacen en muchas ocasiones con el mismo patrón que si de una “relación” se tratase, porque lo contraen sin tener en cuenta el diseño de Dios. La mayoría de las veces tampoco la misma boda es un matrimonio. Sencillamente se trata de una ceremonia bonita y tradicional, ó para dar el gusto a la familia, ó porque le hace ilusión casarse y hacer una fiesta. De ahí que cuando vienen las primeras tempestades se rompe, y la infidelidad parezca ya formar parte de la normalidad. Y es que cuando no hay el deseo de establecer esos vínculos indisolubles de ser “una carne”, de fundirse y no ser ya más dos, sino uno solo, como decía Jesús en Mateo 19:6, pues es imposible conseguir una estabilidad matrimonial y familiar.
 
6)      El derecho a la inseminación artificial de lesbianas y mujeres bisexuales en los organismos de salud pública.
 
Esta pretensión es justamente el reconocimiento de que necesitan saltarse las leyes naturales, y con todo los varones homosexuales tampoco podrán ni siquiera así procrear. Y los hijos de esas relaciones anormales serán anormales en potencia. El patrón y el modelo que van a tener a su alcance, grabado en su mente desde su mas tierna infancia, es un modelo anormal, del que difícilmente van a poder desvincularse en toda su vida. Una vez más el derecho del niño se ignora, como en el caso de la adopción, sacrificándolo a los deseos de unos adultos con traumas.
 
7)      La prohibición legal de la libertad de expresión y opinión cuando esta condene ó se oponga a las relaciones homosexuales.
 
Con todo, la pretensión más peligrosa, antisocial y antidemocrática, es el intento de prohibir la libertad de expresión, para acallar las voces que condenen estas políticas que se están desarrollando. Hasta ahora, los colectivos homosexuales se dedican a insultar, sabotear ó calificar de “homófonos” a cuantos se oponen a sus pretensiones. Pero en cualquier momento un educador cristiano podrá ser expulsado de la docencia, un predicador multado, una iglesia condenada ó clausurada, acusados del delito de discriminación sexual, cuando publique, divulgue ó enseñe cosas como las que se tratan en este estudio. Me temo que estamos volviendo a los tiempos de la Inquisición, y debemos estar preparados. De este modo los homosexuales han logrado cambiado su rol y están pasando de perseguidos a perseguidores. La presión que se está ejerciendo en esta materia no tiene semejanza alguna con ninguna otra esfera ideológica de la sociedad,  en la que la discrepancia, la condena y la enseñanza de posturas diferentes y alternativas se aplaude y fomenta con la etiqueta de pluralidad, libertad ó democracia.
 
Una noticia del pasado mes de Agosto, con motivo de la controversia producida en la iglesia Episcopal con el nombramiento del homosexual Gene Robinson como obispo, provocó que en diversas localidades los activistas homosexuales agrediesen a los pastores que predicaban a favor del matrimonio. En una localidad de Texas, quemaron una iglesia y dejaron una pintada que decía: Dios y Jesús aman a los homosexuales.
 
Un caso curioso sucedió en Londres donde un obispo anglicano fue atacado físicamente por otros dos obispos, colegas suyos, porque se oponía al nombramiento de un homosexual. En otro acto, seis miembros pro-homosexuales sabotearon el sínodo de la iglesia Anglicana y desplegaron una pancarta que decía: «Que esta Iglesia de odio cese de crucificar a los homosexuales».
 
Si empezamos este capítulo con unas frases del Salmo 2, creo que debemos también terminarlo con las que siguen a aquellas: El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Entonces hablará a ellos en su furor y los turbará con su ira. Y añade más adelante: Y ahora, reyes, entended: Admitid corrección, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor y alegraos con temblor. Besad al Hijo, para que no se enoje y perezcáis en el camino, cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían. (Sal. 2:4-5, 10-12).

 
 
 
 
 
Capítulo 3
 
LA CONDUCTA HOMOSEXUAL Y LA BIBLIA
 
 
No son muchos los textos que de forma explícita se refieren en las Sagradas Escrituras a las conductas ó actos homosexuales, así que vamos a tratarlos todos.
 
a) En el Antiguo Testamento.-
La primera mención de la historia, la más conocido, aquella que dio origen al término “sodomía” para identificarlo con los actos y prácticas homosexuales, está recogido en el libro de Génesis, y suficientemente conocido hasta por los más legos. Se trata de la historia de la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra y los aledaños.
 
Sodoma y Gomorra.- (Génesis cap. 18). Aquellos pueblos habían hecho de todo lo malo la práctica cotidiana de sus existencias. Las perversiones sexuales eran unas de ellas, pero no las únicas. Vivían desahogadamente en lo material para la época, con un alto nivel de bienestar material proporcionado por la generosidad del riego del Jordán. Era un vergel, un jardín delicioso como lo expresa Gen. 13:10. Pero los habitantes de Sodoma eran malos en gran manera (Gen. 13:13). Además su maldad no tenía límites, ni se reprimía, sino que crecía y crecía. Es decir, que transgredían toda norma moral, ética ó social que se considerase como honorable ó buena (Ge. 18:20,21), hasta sobrepasar los límites que Dios podía tolerar. A juzgar por el tamaño de la población, y aún conociendo la maldad de ellos, Abraham pensó que tal vez hubiese aunque fuese solo una minoría decente y respetable que no participase de toda la maldad y depravación de la mayoría. Al fin y al cabo Abraham conocía al rey de Sodoma y varios de sus ciudadanos habían sido rescatados por Abraham en su campaña contra Quedorlaomer para liberar a Lot, y juntos habían compartido la celebración del triunfo con Melquisedec (Gen. 14), así que Abraham intercede por ellos delante de Dios. Tal vez por esa puntual relación Abraham pensase que algunos serían justos, y que estos no podrían padecer la destrucción por causa de los injustos. Pero según el relato del capítulo 18 de Génesis, Dios denuncia que la corrupción es general e irrecuperable en aquellas gentes, y que su destrucción liberaría a los pueblos cercanos de su maldad y constituiría, a la vez, un ejemplo para otros pueblos. Pedro lo dice con estas palabras: “condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, convirtiéndolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir sin temor ni reverencia de Dios” (2Pe. 2:6). Y Judas 7, dice que: Sodoma y Gomorra, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado (gr. Ek-porneuo), y persiguieron una carne (gr. Sarx. también se emplea como sinónimo de cuerpo) diferente (gr. Heteros. Diferente a la que por condición natural les correspondía), fueron puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno.
 
Esta generalidad se relata en el capítulo 19, describiendo como “todo el pueblo” desde el más anciano hasta el más joven acudieron a celebrar, imaginamos que dentro del ambiente de una orgía general, amparada sobre la violencia, el acto de la violación de los ángeles, que ellos creían varones, pues estaban personificados como tales, y que estaban en la casa de Lot. Pero no fue aquella la primera vez que hacían algo semejante, sino lo cotidiano, como veremos cuando mencionemos el texto en la epístola de Judas. Dice Pedro que Lot afligía cada día su alma por causa de las cosas, digamos de las barbaridades y maldades, que ellos cometían (2Pe. 2:8). Pero en esta ocasión le afectaba más directamente, no solo a sus huéspedes, traspasando la venerable ley consuetudinaria de la hospitalidad oriental, sino que aquellos le amenazaron a él mismo con hacerle incluso más barbaridades (Gen. 19:4-9). Y el Señor puso fin a aquella perversa civilización, y al jardín en que habitaban, dejándolo todo destruido y yermo (Deut. 29:23). Isaías dice que los habitantes de Sodoma no ocultaban sus maldades, sino que estaban orgullosos de ellas (Is. 3:9). ¿Recordáis lo del orgullo de una conducta anormal? Jeremías (23:14) añade más conocimiento sobre la depravada conducta: no solo la homosexualidad, ó la bisexualidad que antes comentaba, sino el adulterio, la mentira, y como aquellos pueblos encumbraban a los más malos, para que ninguno se convirtiese de su malicia. Cuanto más malos, más celebrados eran, así los más depravados seres eran los ídolos de la gente.
 
Jesús se refiere a Sodoma y Gomorra ratificando la realidad histórica del relato, refiriéndose a su destrucción (Mt. 10:11-15 y Mr. 6:7:11; Lc. 10:1-12), no en relación a la perversión sexual, asunto que no estaba en el contexto de la conversación en aquel momento, sino al referente que constituye ya el propio desprecio de la hospitalidad. Y en Mateo 11:20-24, con referencia a su falta de arrepentimiento ante las protestas y llamadas a la cordura por parte de Lot . Y en Lucas 17:24-30, se refiere a lo repentino de su destrucción como ejemplo de la manifestación del día en que se manifestará el Hijo del Hombre.
 
Los colaboradores de los activistas homosexuales mencionan aquí que lo que se condena de la actitud de los habitantes de Sodoma no son las relaciones homosexuales, sino la violación, el acto de violencia en si mismo. Pero este argumento carece de validez, puesto que sería la misma violencia si se ejercitase sobre los visitantes de Lot, que sobre sus hijas. Y volveremos a mencionar la cuestión de Sodoma cuando en el Nuevo Testamento nos refiramos al texto de la epístola de Judas.
 
Las leyes para el pueblo de Israel.- En el capítulo 18 de Levítico, Dios dice a Moisés que le diga al pueblo que no quiere que anden en la perversión moral de los pueblos cananeos, sino que deben andar en los estatutos y leyes que Él les manda. Desde el vers. 6 al 18, les enseña que es maldad aproximarse a los familiares de primer grado con propósitos sexuales, que son llamados “mostrar la desnudez”, que significa desnudar con propósitos sexuales. La prohibición afecta a padres, madres, hermanos, hijos, tíos, yernos, nueras, cuñados, cuñadas, etc. por supuesto, ya no como compañero sexual, sino tampoco en una relación matrimonial (v. 18).
 
Prohibía las relaciones sexuales durante el período menstrual (v-19). También con una mujer casada, aunque el varón fuese soltero y ella consintiese (v-20). Estas prácticas promiscuas e incestuosas eran habituales entre las naciones cananeas. También lo era la idolatría y en ocasiones practicaban sacrificios humanos, ofreciendo a los hijos en sacrificio como ofrenda familiar. (Los israelitas pese a la ley llegaron a hacerlo sacrificando niños al ídolo Moloc). El versículo 22 prohíbe específicamente las relaciones homosexuales, a las que califica como una abominación, es decir calificar algo de maldito y aborrecible. El texto dice: No te echarás con varón como con mujer: es abominación, y es suficientemente claro. En el 23, prohíbe la zoofilia, es decir practicar el sexo con animales. Desde el 24 hasta el 30, la prohibición se torna en advertencia de juicio, en aviso de castigo divino, causa de la contaminación de la tierra cuyos moradores practicaban tales desviaciones.
 
En la misma línea tenemos el capítulo 20 de Levítico, que tras tratar la cuestión de la idolatría y la superstición agorera del culto a Moloc y sus sacrificios humanos, hace un llamamiento a la santidad del pueblo, y prosigue con nuevas normas que deben ser observadas. La maldición a los padres, el adulterio, el incesto, la homosexualidad, compartir matrimonio con madre e hija, la zoofilia, y la copulación durante el período menstrual, se consideran aberraciones desagradables a Dios, que el pueblo debía juzgar y condenar. En el caso que nos ocupa de la homosexualidad, el versículo es igualmente claro: Lev 20:13  Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron: entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre. Ellos son los responsables de su culpa y pena, no Dios.
 
Deuteronomio 22:5 condena de igual manera el travestismo, calificándolo también como una abominación: No se pondrá la mujer ropa de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es á Jehová tu Dios cualquiera que esto hace. 
 
En el capítulo 23 de Deuteronomio, la ley se refiere a los castrados (eunucos) como personas que no deben ser admitidas entre la ciudadanía de Israel. De igual manera los hijos bastardos, fruto de relaciones ilegítimas, ya sea de padre conocido ó no. Lo cual era un elemento de disuasión para este tipo de relaciones clandestinas. De la misma manera, los versículos 27 y 28 entran en el tema de este estudio, pues se refieren a la prostitución tanto femenina como masculina. Dice así: No habrá ramera de las hijas de Israel, ni habrá sodomítico de los hijos de Israel. Tampoco traerás precio de ramera, ni precio de perro á la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es á Jehová tu Dios así lo uno como lo otro.
 
Como nuestra traducción emplea aquí el término sodomita, vamos a dedicarle algún espacio a este pasaje. Dicen los pro-homosexuales que aquí lo que se condena no es la homosexualidad, sino la llamada prostitución sagrada ligada a los cultos idolátricos paganos. Todas las veces que en el Antiguo Testamento se traduce la palabra “sodomía” ó “sodomita”, que ha pasado a todos los idiomas occidentales como sinónimo de homosexual, se está traduciendo la palabra hebreaqadhêš”, sin embargo cuando se trata del término femenino análogo “qedhešâh”, se traduce por prostituta ó ramera. Los partidarios de los colectivos homosexuales afirman que aquí, en este texto, el término sodomita debiera ser cambiado por el de prostituto religioso, destacando este último componente como el objeto de la condena, porque la palabra tiene un origen que denota una relación religiosa, tanto en su connotación masculina como femenina. Afirman que lo que se condena aquí es que en Israel haya prostitución sagrada tanto masculina como femenina, y que fue en la Edad Media cuando se le ligó al termino sodomita (Esto no es cierto porque en la versión de los LXX, realizada en el siglo II a.C. los traductores judíos de la época ya tradujeron en este pasaje al griego empleando las palabras “πόρνη” –porne- en lo relativo a las mujeres, y πορνεύων –porneuon- para los varones. Es decir, de pornos: fornicarios, sin ninguna connotación religiosa). Sin embargo vamos a ver que ciertamente no hay connotación religiosa necesaria por varias razones.
 
En primer lugar, en el aspecto etimológico encontramos que la palabra qadeshah, aparece como sinónimo de otra palabra hebrea como es zanah, y que se usan indistintamente (En Génesis 38:21 y 22 se usa la primera, y en los versículos 15 y 24 la segunda para referirse a la misma persona). En este mismo texto de Levítico, en el versículo 17 se usa la primera y en el 18, la segunda. Estoy de acuerdo con que el término masculino más exacto sería igualmente el de prostituto, pero lo que sucede es que este tipo de prostitución no dedicaba sus servicios al sexo opuesto, sino a otros varones. De ahí que los traductores explicitaran el texto empleando el término sodomita, aunque es cierto que su actividad estaba asociada a una retribución económica ó en especie. La repugnancia que la actividad despertaba, hace que en el versículo 18, que se refiere a las personas del 17, al varón se le llama “keleb”, es decir, “perro”, en el sentido despectivo de alguien que tiene un comporta-miento animal, que no corresponde con lo racional (A estas alturas temporales, este termino aun no se aplicaba a los gentiles, a los que se les denomina ó por la nación de su procedencia o genérica-mente como  “extranjeros”, tôshâb). En cuanto a las palabras para designar a las rameras, los hebreos empezaron empleando para referirse a las mujeres prostitutas las dos que mencionamos antes. Mas tarde, se las llamaba  “'ishshâh  nâshı̂ym” que se alternaba con zânâh, aunque este acabó imponién-dose, de modo que el termino qadeshah acabó quedando en desuso. Pero para los varones se mantuvo el mismo qadesh que se utilizaba primariamente, durante el tiempo en que se escribió el Antiguo Testamento. Con todo la palabra también designaba como otra acepción a los sacerdotes idólatras. Este es el caso de 2 Rey. 23:7, en que la actividad de aquellos qadesh no era la prostitución, ni la homosexualidad, sino que tenían unas casas en las cuales había mujeres que fabricaban templetes de tela para usar en el culto a ciertos ídolos que celebraban en los bosques próximos a Jerusalén.
 
La Biblia de Jerusalén, muy modernistas sus lingüistas, han traducido aquí ambos términos como hieródulo ó hieródula, con lo que en primer lugar este termino que no conoce casi nadie se puede pasar por alto y, en segundo lugar, el que se toma el trabajo de buscarlo en el diccionario se encuentra con que lo que no debe haber en Israel son: esclavos dedicados al servicio de una divinidad. Pero este término que procede del griego ierodoulos, lo que sucede es que tal termino ni oficio existía cuando el levítico fue escrito, sino que este papel pertenece a la Grecia Antigua, de casi una docena de siglos más tarde.
 
En Job 36:14, el termino qadesh tampoco tiene ninguna connotación religiosa, ni idólatra ó pagana. Se refiere a que los impíos, inicuos, rebeldes e hipócritas vivirán poco tiempo y su vida transcurrirá entre qadesh, es decir entre impuros, degenerados ó disolutos.
 
En segundo lugar, que el texto no viene dado para prohibir la prostitución sagrada es que en el pueblo de Israel, todos los oficios del culto estaban absolutamente determinados. También lo estaba el sostenimiento del culto así como el propio recinto, en este caso el tabernáculo. Absolutamente todo cuanto en el había, cuanto en el se hacía y quien lo hacía estaba marcado en la ley hasta sus más mínimos detalles. No había pues cabida alguna en el culto, ni en las ceremonias, ni en el sostenimiento para tales actividades. Lo que viene a impedir además el versículo 28 es que el pago de cualquier voto (dadivas a cambio de peticiones recibidas ó bendiciones alcanzadas) pudiera hacerse con productos directos ó indirectos derivados de la prostitución y el comercio sexual.
 
En los casos que se conocen de prostitución sagrada ligada a las religiones babilónicas de aquellos tiempos exportadas a Palestina consistían en tener vinculadas al servicio de una deidad idolátrica particular a un grupo de mujeres que vendían favores sexuales a los seguidores, y lo recaudado se ponía se entregaba a los responsables religiosos del santuario en cuyas dependencias se daba acogida a estas mujeres. Y nada de esto encaja con la estructura religiosa de Israel, por lo que no se podía hacer una prohibición de algo que no tenía ningún encaje.
 
De todas formas las referencias más antiguas que tenemos de la existencia de esa figura de la prostitución sagrada idólatra son las que relata Herodoto en el siglo V antes de Cristo refiriéndose al culto babilónico a la diosa Ishtar que implicaban una prostitución femenina, no masculina. Tres siglos más tarde escribió Luciano de otro culto semejante, ahora en un templo dedicado a Astarté, en Biblos (Líbano), y también hay referencias a la prostitución religiosa en el templo de Anahita, en Cagavar (Persia), pero el templo es del siglo V a.C. En todos los casos la prostitución contrastada era femenina.
 
Pero el pueblo de Israel acabó cayendo en las practicas idolatritas de aquellos pueblos y en sus aberraciones, como menciona el profeta Amos (2:6-8) y Miqueas (1:5-7).
 
Pero ante esto, los defensores de la homosexualidad y sus simpatizantes para descalificar lo que está claramente condenado hacen afirmaciones tales como que la ley está abolida y por lo tanto los cristianos no tienen que seguirla. Que si quieren seguirla que apliquen igualmente la lapidación en los casos que prescribe. Es cierto que la ley está abolida para el cristiano, porque ha sido sustituida por el Nuevo Pacto. Pero eso no quiere decir que la ley del antiguo pacto careciese de valor, ni que Dios haya cambiado sus criterios sobre los actos abominables. La ley, en cuanto a las ordenanzas y estatutos, establecía un modelo para que el hombre al compararse con ella viese cuan desviado estaba moralmente, el castigo que merecía y le condujese a Cristo implorando perdón. Por eso la ley fue dada para que el pecado fuese claramente manifestado (Rom. 5:20), la  produce condenas (Rom. 4:15), y que el pecador convicto y condenado llegue a Cristo, nuestra gracia de parte de Dios, y por esa gracia, mediante la fe, sea salvo de la ira (Rom. 5:9). Pero eso no quiere decir que Dios haya cambiado su criterio en cuanto a las abominaciones de los hombres. Ni ahora es buena la idolatría, ni el adulterio, ni la homosexualidad, ni la mentira, ni nada de aquellas cosas que eran aborrecibles. Lo que la gracia trae es el perdón de parte de Dios, y el poder del Espíritu Santo para vencer al mal con Su ayuda y satisfacer nuestro deseo de agradar y complacer a Dios en todo. Por eso el Nuevo Testamento trae exhortación que recuerda lo que disgusta a Dios, lo que le ofende, lo que son los caminos del mal, para que sigamos el bien, para que renovemos nuestro entendimiento, para que dejemos el viejo hombre con sus instintos. Nos recuerda el camino del bien, y nos enseña que ya no somos nuestros, sino de Aquel que murió y resucitó por nosotros.
 
En el Nuevo Testamento.- Pablo se ha convertido en el blanco de la ira de muchos homosexuales y simpatizantes, como en sus tiempos estaba en el punto de mira de los legalistas. Descalificación que va desde los insultos hasta afirmar que parte de sus epístolas no son realmente suyas, sino pseudoepigráficas tardías. Pero las palabras de condena, algunas de las cuales trataremos específicamente, son claras y las epístolas tanto ó más contrastadas como ningún otro documento de la época, por lo tanto, al final suelen apelar a que Jesús no hizo ninguna condena expresa de la homosexualidad y, por lo tanto, vienen a concluir en que Jesús es mayor que Pablo.
 
El primer texto que vamos a considerar es el de 1Cor. 6:9-11, que en la versión RV 1909, dice así:
¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios (gr. πόρνος), ni los idólatras (gr. εἰδωλολάτρης), ni los adúlteros (gr. μοιχός), ni los afeminados (gr. μαλακός), ni los que se echan con varones (gr. ἀρσενοκοίτης),  ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos: mas ya sois lavados, mas ya sois santificados, mas ya sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
 
El centro de la batalla de este texto tan contrario en su traducción se ha centrado en el significado de los términos “malakós” y “arsenokoités”, que se traducen respectivamente por “afeminados” y por “los que se echan con varones”. Acusan de que la primera no significa afeminado y que la segunda es una palabra inventada por Pablo que no tiene referencias en la literatura clásica y que por lo tanto no se sabe bien lo que puede significar.
 
La palabra “malakós” significa literalmente “suave” ó “delicado”, y como tal se emplea en otras partes del Nuevo Testamento como en Mt. 11:8 y en Lc. 7:25, refiriéndose a prendas de vestir. Pero ahora nos encontramos en un contexto que no se refiere a tejidos, sino dentro de un catálogo de personas de vida injusta que les descalifica para heredar el reino de Dios, y que en el versículo 11 determina como el estado de los que no fueron lavados, santificados ni justificados en el nombre de Jesús y por el Espíritu de Dios. Pablo escribe su epístola a una iglesia compuesta por personas poco instruidas (1Cor. 1:26-28), así pues su lenguaje, es el lenguaje popular, no el académico que muchos críticos esperan encontrar buscando entre los intelectuales clásicos. En nuestro idioma español, por poner un ejemplo, en el lenguaje vulgar se dice por ejemplo “hacer una tortilla” cuando quiere mencionar una relación homosexual femenina. Ahora bien, que no vaya el intelectual a buscar el término en el diccionario ó se encontrará con la equivocación de pensar que se trata de un plato de comida. De semejante manera se usa la palabra “amanerado” para referirse a una persona de ademanes afeminados, pero tampoco encontrará esta acepción en el diccionario. De la misma manera podríamos detallar un buen número de palabras de uso vulgar con las que se refieren a los homosexuales en distintas regiones y zonas de España, mientras que son desconocidas en otras,  y que solo después de muchos años han llegado algunas al diccionario gracias al trabajo de investigación de las academias de la lengua, que no existían en otros tiempos, y aún así algunas de ellas no llegarán nunca. Podemos citar como ejemplo: lindo, maripili, sarasa, mariposo, etc. etc. Justamente esto es lo que sucede con la palabra “malakós”, a los afeminados se les llamaba popularmente como “delicados”, y por eso se encuadra en el texto entre las conductas reprobables de carácter sexual.
 
Mas complicada es la cuestión de la palabra “arsenokóitai”. Se trata de un adjetivo que se encuentra tanto en este texto como en 1Tim. 1:10. Una palabra compuesta de dos términos: “arsen” que equivale a hombre, macho ó masculino. Koite, que significa cama. Es cierto que la palabra es muy oscura en su significado, porque debía ser de uso local. Es igualmente cierto que la suma de dos palabras no define necesariamente el significado del conjunto. Por ejemplo en castellano “cantamañanas” no tiene nada que ver ni con cantar, ni con mañanas, sino que el diccionario de la RAE dice que califica a un individuo “irresponsable”. Pero si decimos “egocéntrico”, sabemos que se refiere al ego, y a centro, por las palabras que la forman y obtenemos el significado. La verdad es que los traductores emplearon para traducir las palabras “sodomitas”, “homosexuales” ó “los varones que se echan con varones”, basándose sobre todo en el significado separado de los términos que lo componen. Ahora bien, un texto sin contexto es un pretexto. Tampoco creo que Pablo este añadiendo listas de pecados nuevas, porque como hemos visto en la cita de Levítico 20:13 en la ley, que Pablo llama Sagradas Escrituras, y que cita continuamente en todas sus epístolas, y que expresamente define como guía y agente instructor de la vida cristiana (2Tim. 3:15-17), la homosexualidad estaba prohibida y calificada como abominación. Pablo escribe esta palabra refiriéndose a personas concretas de la comunidad cristiana de Corinto que cuyas vidas pasadas él conocía, y posiblemente también toda la iglesia, por los nombres que tales conductas eran designadas en aquella comunidad (probablemente no las únicas palabras, porque es normal el uso de sinónimos en todos los lenguajes, pero o las más corrientes ó las más repulsivas si lo que pretendía era poner un énfasis en la maldad de tales conductas). Pero no cita en este lugar, por ejemplo, a homicidas, porque es de suponer que no habría ninguno de aquellos corintios de la congregación que lo hubiera sido antes.
 
Para concluir sobre esta cuestión de las dos palabras discutidas, quiero pasar la carga de la prueba al lado contrario demandando que vengan estos expertos defensores de la homosexualidad con pruebas documentadas, para demostrar donde y como operaban aquellos varones que, según ellos, eran prostitutos sagrados en los templos paganos de Corinto, porque Pablo escribe que formaba parte de la realidad de los cristianos de Corinto, y no de algo alejado y practicado en otras regiones ó comunidades, por eso dice: y esto erais algunos de vosotros. Así en lugar de buscar buscando asociación de palabras por textos clásicos ajenos al tiempo y al lugar, lo que tienen que hacer es probar que en Corinto tenía lugar una prostitución sagrada masculina, ya fuese practicada por esclavos (en este caso ¿de quién?) ó por libres, que es lo que vienen a afirmar. Y si se trataba de esclavos ¿cómo habían conseguido su liberación personal? Ya que los esclavos no se dedicaban a trabajos y oficios elegidos por propia voluntad sino por imposición de sus amos. Luego lo que les habría cambiado la vida, sería el cambio social de ser ahora libertos, no por ser lavados y transformados por el evangelio.
 
Otras interpretaciones, en las que no vamos a profundizar porque no hay tampoco base firme para ello, pretenden que lo que Pablo condenaba aquí no era la homosexualidad, sino la paidofilia, mientras que otros sostienen que por “malakós” venía a indicarse los homosexuales que ocupaban un papel pasivo y los “arsenokoites” el activo de la relación homosexual. Pero todo esto es pura y simple especulación. Lo que es incuestionable es que el texto de Romanos que trataremos a continuación es tan claro que no haría falta ningún otro.
 
Romanos 1:24-32: Por lo cual también Dios los entregó á inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de suerte que contaminaron sus cuerpos entre sí mismos: (25) Los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo á las criaturas antes que al Criador, el cual es bendito por los siglos. Amén. (26) Por esto Dios los entregó á afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza: (27) y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino á su extravío. (28) Y como á ellos no les pareció tener á Dios en su noticia, Dios los entregó á una mente depravada, para hacer lo que no conviene, (29) Estando atestados de toda iniquidad, de fornicación, de malicia, de avaricia, de maldad; llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaños, de malignidades; (30) Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes á los padres, (31)  Necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia: (32) Que habiendo entendido el juicio de Dios que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, más aún consienten á los que las hacen.
 
Ya hemos hablado de que el egoísmo y la rebeldía son también una forma de idolatría, porque significan sustituir la soberanía de Dios y su dominio sobre lo que El creó, poniendo en su lugar a las criaturas, que podían ser en tiempos determinados el sol, la luna, animales irracionales, ídolos y figuras fabricadas por los hombres, o los propios hombres ocupando el lugar que corresponde a Dios. Como reacción a esta rebelión Dios permite que puedan llevar a cabo todas las aberraciones que salen de sus corazones, destacando como se  traduce en LBLA: la impureza de la lujuria de sus corazones. El primer efecto de esta corrupción de la mente tiene un efecto directo, según este texto de Pablo, sobre la esfera del cuerpo de los seres humanos: Contaminar ó deshonrar los propios cuerpos de los seres humanos. Los versículos 26 y 27 detallan lo que se califica como “actos vergonzosos” y en otras traducciones “pasiones degradantes” (LBLA), “pasiones infames” (BJ), y más adelante como “actos nefandos”, “infamia” “hechos vergonzosos”, que son: que las mujeres cambiaron su uso natural (gr. Physikos) por uno que es contrario a su naturaleza (gr. Physis).
 
Los críticos aquí aducen que “physis” no solo significa naturaleza, sino “lo normal”, “lo corriente”. Esto podría ser verdad si la connotación fuese reducida en un período de tiempo ó a un ámbito geográfico concreto, en lo que pudiera denominarse como una cultura específica en un momento determinado. Pero este texto es claramente universal en su connotación. Está tratando de la idolatría y de la rebelión contra Dios por parte del ser humano en general, no de los romanos ó los griegos en particular. Así pues, el termino correcto es igualmente el universal, el de naturaleza como bien está traducido en el texto. Aquí Pablo menciona, y es de resaltar que de forma específica y a la vez única en toda la Biblia, la conducta lésbica, de modo que queda perfectamente cubierta sin que quepa la ambigüedad que pudiera derivarse del hecho de que en el Antiguo Testamento únicamente se mencionaba la homosexualidad masculina. A esta se refiere también Pablo de forma precisa en el versículo 27, en el que dice que los varones dejaron el uso natural de las mujeres y se abrasaron en deseos unos por los otros (traducción BJ).
 
Además de ello, Pablo dice que esta rebeldía contra Dios, que se manifiesta en estos comportamientos contra la naturaleza, son a su vez fuentes de todo tipo de perversiones. Cuando el temor de Dios se quita de la mente de los hombres. Cuando se rompen las reglas que instituyó para sus criaturas, esto en lugar de constituir el fin del camino, se convierte en el origen y fuente para continuar en la pérdida de todos demás los valores que Dios estableció. El problema no es la homosexualidad como trauma, del que hemos hablado, que necesita como muchos otros traumas la necesaria terapia, ayuda y corrección, para la que la Iglesia de Dios tiene un mensaje de ayuda, dones y el auxilio del Espíritu Santo. El problema consiste en la decidida actuación en contra de la voluntad de Dios, de querer rebelarse y seguir la idolatría que en nuestros días tiene como centro de culto la personalidad del individuo, y un coro de adoradores que le dicen: No hay Dios. Tú eres tu propio dios. Nadie tiene derecho sobre ti para decirte como debes vivir. Rompe las ligaduras. Enorgullécete de ser como quieres ser. Este tipo de pensamiento fue el que llevó a Nabucodonosor a vivir como los animales, y solo pudo recuperar la razón y la dignidad cuando volvió los ojos a Dios. El tema está claro en las Sagradas Escrituras, solo los que no quieren conformarse a la justicia de Dios y pretenden establecer la suya propia se convierten en adversarios de la voluntad de Dios.
 
Finalmente tenemos un texto en la epístola de Judas, aunque al hilo de lo que estamos tratando sería necesario que el lector la leyese completa varias veces, porque estamos viviendo en un ambiente también dentro de las iglesias cristianas que tiene un reflejo meridiano en todo el texto. Se trata de defender ardientemente la fe que una vez ha sido dada a los santos, por causa de algunos hombres impíos que han entrado encubiertamente entre los santos para pervertir desde adentro las verdades de Dios, promoviendo la disolución y libertinaje bajo el pretexto de la gracia, pero en el fondo lo que pretenden minar y socavar es la Soberanía de Dios y el Señorío de Cristo (Jud. 3-5). Centrándonos específicamente en la cuestión que venimos tratando, y que ya mencionamos en el apartado de Sodoma y Gomorra, encontramos aquí una nueva referencia al asunto, que conviene mencionar. Es el versículo 7, que dice: Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el juicio del fuego eterno.
 
El asunto ya lo hemos tratado extensamente en su momento, pero el debate aquí se centra en la cuestión de la “carne extraña”. Los defensores de la homosexualidad dicen aquí que por el término carne extraña debe entenderse que se refiere a querer tener un contacto sexual no con varones, sino con los seres celestiales, los ángeles. Bueno, hace falta mucha perversión mental, y digo esto porque los que traen estos argumentos se presentan como cristianos, para ver ó querer ver ó pretender hacer entender a otros esta patraña. Lo primero que dice este párrafo es que aquellos ciudadanos “habían fornicado” y “habían seguido carne extraña”, no dice que lo intentaron en una ocasión pero no lo consumaron y por esa causa fueron condenados. Ya incidimos en esto cuando hablábamos de que a Lot cada día la inicua conducta de aquellas gentes ofendía su alma. No era la primera vez.  Fueron condenados por su conducta inmoral, no solo homosexual, pero también por esta, que es la que de forma específica se menciona aquí, en el Nuevo Testamento. Además, abundando en ello, los habitantes de Sodoma no sabían que aquellos “varones” fuesen seres celestiales. Si volvemos al texto del Génesis, ellos lo que reclamaron fue que les entregase a los hombres (heb. ı̂ysh), que habían llegado a la casa de Lot “de noche”. Nunca supieron ni tampoco pensaron que fuesen otra cosa más que hombres.
 
Jesús es muy claro: El que los hizo al principio, varón y hembra los hizo. (Mr. 10:6 y Mt. 19:4). No hay tercer sexo. En segundo lugar la unión también está clara: Por eso dejará el varón a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. No necesitaríamos mayor exposición, ni condena que estas palabras para dejar claro el diseño de Dios para el ser humano, en dos sexos, no tres ni cuatro, y su proyecto para el desarrollo social y la procreación. Los que andan buscando tres pies al gato lingüístico realmente no creen en un Dios soberano, porque no respetan su diseño. No creen en Jesucristo y por ello no les vinculan sus palabras. Solo afirman Jesús no denunció expresamente la homosexualidad. Pero podemos añadir que tampoco hizo ninguna condena concreta contra la pederastia, la violación, la esclavitud, el tráfico de drogas, la borrachera, el abuso sexual, la trata de blancas, la prostitución, la homofilia, la guerra, etc.
 
La respuesta es la pasiva. Digan los defensores donde se encuentra la homosexualidad como una conducta natural en la Biblia, ó al ser homosexual como un género objeto de la Creación de Dios, ó la unión de homosexuales como base familiar ó unión equiparable al matrimonio. Y cuando lo encuentren vuelvan y nos sentamos a tratar esa cuestión. Pero si Dios no creo a los homosexuales, ni creo un tercer género, luego procede del pecado y de la caída del hombre. Si Dios no bendijo una unión que no fuese heterosexual y la propuso para el plan de la procreación (resultado primario de la sexualidad humana y de la operación genital complementaria masculina y femenina), luego está fuera del plan de Dios. Y a esto añadimos las condenas de toda la sexualidad fuera del matrimonio, como está explicito en la ley del antiguo pacto, denominándose como abominación a Jehová (Lev. 18:22; 20:13-23;  Deut. 22:5) Cuando no encuentran el soporte en la Biblia, luego apelan al amor, indicando que el amor está por encima de la Biblia. Lo cual va con esa imagen de un dios bonachón, que realmente no es Dios, sino Papa Noel, que solo está ahí para traernos regalos. Y se ignora la ira de Dios y que Dios se rebela desde el cielo contra toda forma de impiedad y pecado. Y que condenará al que desprecia su obra de salvación y de santificación, a la condenación eterna. Aunque nos vengan con argumentos bíblicos, profundice el lector en la conversación y verá como estos no creen tampoco en que Dios condene al pecador, luego hacen mentiroso a Dios, a Jesucristo, a la Biblia, a los apóstoles y al Espíritu Santo. Los que son religiosos, la mayoría no es nada, se han inventado un dios, que no es el Dios de la Biblia. Se han inventado un cristo, que no es el Redentor, el Hijo de Dios, y se preparan una biblia a la medida.
 
Otro argumento favorito de los activistas homosexuales es buscar en la Biblia comportamientos, que en su enferma mente, puedan asemejar a la homosexualidad. Los más conocidos son las calificaciones de que Ruth y Noemí cuya relación, dicen, seguramente era lésbica. David y Jonathan, sobre todo por el texto de II Sam. 1:26, la endecha de David ante la muerte de su amigo, que no se cansan de repetir por todas partes, que dice: Estoy afligido por ti, Jonatán, hermano mío. En extremo querido. Mas delicioso fue tu amor para mí que el amor de las mujeres (la misma palabra significa y se traduce por esposas según el contexto). De aquí deducen que tenía que haber una relación homosexual entre ellos, olvidando que ambos eran casados y tenían hijos. Y que una relación de ese tipo sería de por si adúltera, al margen del carácter homosexual, y que un reconocimiento publico tal sería castigado y perseguido por la ley mosaica. Luego llegan a decir lo mismo de Jesús y Lázaro, basados en Jn. 11:36: Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. Antes el relato, en el verso 5, decía: Amaba Jesús a Marta, y a su hermana y a Lázaro. Pero estas cosas lo único que hacen es ratificar la enfermedad psíquica y el grado al que han llegado muchos de ellos, imposibles de ver el amor fraterno, filial, paternal y la amistad como valores profundos y sanos, sin connotaciones eróticas ni sexuales. Este tipo de cosas, lejos de servir a sus intereses,  ratifican los problemas de conducta derivados de sus traumas, ya sean involuntarios ó cultivados. ¿Cómo se puede ni siquiera pensar que puedan llegar a adoptar niños, sin preocuparse de que, por este tipo de razonamientos, antes ó después desarrollen una carga sexual morbosa hacia ellos? Cualquier mente sana concibe y vive sin problemas amores amistosos como los que describe Salomón en Proverbios 7:17: “En todo tiempo ama el amigo”, ó en 18:24, “hay amigos más próximos que hermanos”,ó 27:9 “El ungüento y el incienso alegran el corazón; así la dulzura del amigo con el consejo del alma”.
 
El paisaje que me ha quedado después de leer cientos y cientos de páginas de los activistas defensores de la homosexualidad, y de los presuntos cristianos que sirven a sus intereses como tontos útiles ó para justificar sus propias conductas, es que su estrategia es la de repetir cientos, miles de veces las mismas inconsistencias para tratar de que por tanta repetición acaben formando opinión y sean aceptadas por las iglesias cristianas, como en el resto de la sociedad. Es tan curiosa su estrategia que encontrarás páginas Web en Internet que pretenden ser católicos, bautistas, mormones, adventistas, testigos de Jehová, mahometanos y cualquier religión, fe ó confesión con un apéndice que dice “gay” ó “gay-lesbiana”. Detrás están los mismos intereses, los mismos argumentos y políticas de los que hemos hablado.
 
En el caso cristiano, cuando de vez en cuando encuentran un despistado que se convence de sus argumentos, ya tienen en ocasiones un activista que actúa en medio de un colectivo a favor de los intereses, repitiendo como un papagayo que la Biblia no condena la homosexualidad. Si se enfrentan con personas que conocen las Escrituras y no pueden convencerse de esa manera, la estrategia cambia al argumento del amor de Cristo. De que todos somos hijos de Dios. El viejo cuento que ya está gastado por todas las herejías y abusos de la historia. Si todo esto no da resultado, entonces aparece la verdadera cara que ha estado oculta hasta el último momento. Viene el insulto para Dios, al que llaman mito, para la Biblia, que llaman tratado arcaico con enseñanzas criminales y para Pablo, que es un homófobo, los cristianos que llaman retrógrados, homófobos, fundamentalistas ó bichos de extrema derecha.
 
 
 

 
 
 
 
 
Capítulo IV
 
LA CONDUCTA HOMOSEXUAL Y LAS IGLESIAS EVANGELICAS
 
 
Cuando hemos tratado de los defensores de la homosexualidad, ó de los pro-homosexuales, no estamos identificándolos con los defensores de los homosexuales, sino realmente con los agresores de los homosexuales, porque los utilizan con fines partidistas ideológicos e impiden que sean tratados y recuperados, así como que les alumbre la luz de Dios y el testimonio de las Sagradas Escrituras. Los homosexuales como todos los perdidos tienen su defensa y esperanza en el evangelio de Jesucristo y en la obra de la cruz, que fue realizada para que todos lleguen al conocimiento de la verdad y sean salvos. Los homófobos son los que les perjudican, no los que quieren ayudarles. Homófobos son aquellos, que en muchos casos, por intereses económicos, que ya en la actualidad mueven miles de millones de dólares del mercado homosexual, hacen de ellos mercancía y les engañan con un mensaje que quiere aprisionarlos dentro del sistema que ellos controlan, porque de ellos reciben el apoyo social y el dinero del que viven, y no mal. Que muchos puedan romper las cadenas y recuperar su libertad atenta contra los intereses que muchos han construido a cuenta suya en los últimos treinta y cinco años.
 
Jesús, quien nos dio un ejemplo del amor por el prójimo como nunca antes ni después ha vivido la humanidad, del que se dijo que nadie tenía mayor amor que él (Jn.15:13), nos dio también ejemplo con su actitud de que no vino para complacer los oídos de la gente, sino para denunciar el pecado, y por eso fue crucificado. Los fariseos, religiosos y la sociedad en general esperaban un Mesías diferente, con el cual podrían entenderse sin problemas. Un Mesías que halagase a las personas y satisficiese sus necesidades y aspiraciones, pero que no que denunciase su condición espiritual y pusiese bajo denuncia sus vidas y obras. Que el pueblo se fuese detrás de él y pudiese liberarse de las cadenas del sistema que lo tenían sujeto, era más de lo que podían soportar y por eso conspiraron para matarle (Jn. 12:19). Pero de su sacrificio vino el consuelo y la liberación para muchos. Israel, como denuncia Jeremías 8:8-15, había tenido sobre si aquel tipo de falsos líderes y maestros que presumían de su sabiduría y de tener un discurso de acuerdo con la Palabra de Dios, pero era falso, porque en lugar de denunciar la maldad y la corrupción con su mensaje y con su ejemplo, se dedicaron a practicar la mentira, diciéndole a la gente lo que querían oír. Quisieron curar el daño de la sociedad con lisonjas. Les prometían que las cosas iban bien y que irían mejor, y fueron al desastre. Y aun viendo venir el desastre no se avergonzaron de sus actuaciones.
 
También hoy hay voces pretendidamente cristianas que ponen el énfasis de sus discursos en la palabra amor, pero es mentira, porque el amor que predican es la complacencia con el mal. Sus esfuerzos no son para curar y corregir sino para que el enfermo se agrave cada día más y su estado sea cada vez más difícil y complicado de solucionar. Para que sigan enganchados a las cadenas del error y de la explotación en la que viven.
 
Pero el mensaje del evangelio, que trae el amor de Dios a las personas perdidas, y lo sabemos bien los que hemos servido durante años en prisiones, es aquel que se aproxima con cariño a los pecadores, no para decirles que están sanos, sino para hacerles ver que están enfermos y que necesitan ayuda, pero que hay una esperanza en el horizonte. Es un amor que trae una ayuda incomparable al pecador porque el evangelio es potencia de Dios para salvación y, operando con el poder del Espíritu Santo, rompe todo tipo de ataduras, y lo conduce a la verdadera libertad. La libertad con que el Hijo nos hizo libres. En la prisión donde yo he trabajado, había personas cuyas conductas eran absolutamente reprobables: violadores, homicidas, terroristas, traficantes de drogas, proxenetas, atracadores, etc. El mensaje del amor de Dios no consistía en hacernos simpáticos a base de reírles las gracias, minimizar la maldad de sus actos, ó justificarlos. El mensaje es que Dios en su amor, y en su misericordia está siendo paciente porque no quiere que ninguno se pierda, y que todos procedan al arrepentimiento. Que Dios quiere salvar sus almas y transformar sus vidas y sus mentes. Pero que Dios no ofrece la salvación, ni Cristo murió, para que las personas sigan viviendo en la vida vieja de los tiempos de su ignorancia, sino para las buenas obras que ha preparado para que andemos por ellas. Su deseo es que nos conduzcamos en este mundo sobria y piadosamente haciendo Su voluntad y repudiando aquello que le es abominable y que ya conocemos por su Palabra revelada. Para que anhelemos y busquemos la santidad, “sin la cual ninguno verá al Señor” (Heb. 12:14). No, para que sigamos con la mente carnal, sirviendo a los instintos de la carne, sino con la renovación de nuestra forma de pensar para conocer la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom. 12:2).
 
Basados en la lectura de 1ª corintios que hemos leído, podremos decir que los homosexuales no heredarán el reino de los cielos, pero tampoco los heterosexuales lo heredaran si no se arrepienten de sus pecados y acuden a Cristo. La conducta homosexual no es el condicionante que divide a los hombres entre salvos y perdidos. Tampoco es el pecado imperdonable. Lo que divide a los hombres entre salvos y perdidos es el nuevo nacimiento. Los que no han nacido de nuevo no pueden ni ver, ni entrar en el reino de Dios (Jn. 3:3,5). La sangre de la cruz es eficaz para perdonar todos los pecados por más groseros y degenerados que fuesen (Is. 1:16-20).  Y Dios no vino para buscar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento (Luc. 5:32). Vino a buscar a personas que convictas de su pecado y del juicio que su culpa merece, incapaces de relacionarse en su condición natural con un Dios santo, del que son enemigos de ánimo en malas obras, anhelan reconciliarse, y vienen a Cristo en busca de salvación, encontrándose con su Redentor, su Maestro, su Guía, su Abogado, su Auxilio en las pruebas y tribulaciones. Y a partir de ese momento, de arrepentimiento, de cambio de mente, pueden conseguir por medio del don de Dios, el Espíritu Santo, romper los lazos de la esclavitud del pecado que les aprisionan, para servir y agradar a Dios en todo. Como escribe Pablo a los efesios (5:3-11 ), de aquellos deseos del viejo hombre como fornicación, y toda inmoralidad, ó avaricia, ni siquiera se nombre entre vosotros, como corresponde a santos. Porque ningún fornicario, o impuro, ó avaro ó idólatra (ya hemos dicho lo que abarca el término de la idolatría), tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Y hace una advertencia para que nadie deje seducir su mente por falsos maestros, aquellos que les dicen lo que quieren oír para que sigan en sus pecados: (6) Que nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia, por tanto no seáis partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz: andad como hijos de luz… Y no participéis de las obras infructuosas de las tinieblas, antes corregidlas.
 
Los cristianos deben buscar a todos los perdidos, también a los homosexuales, como a los adúlteros, a los fornicarios, y todo tipo de personas, pero de la misma manera deben apartarse de aquellos que “llamándose cristianos”, ó pretendiendo ser cristianos viven ó dan apoyo a la inmoralidad (1Cor. 5:9-11). No pueden estar en comunión alguna con personas ó instituciones cuyo mensaje es dar cobertura a lo que las Sagradas Escrituras denuncian y condenan. (2Ped. 2:10-19) Y principalmente de aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y que desprecian la potestad, atrevidos, contumaces, que no temen hablar mal de las potestades superiores…. Estos, diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias brutas, que naturalmente están hechas para presa y destrucción, perecerán en su perdición, recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia poder gozar de los deleites de cada día. Estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores; teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar; seducen a las personas inconstantes; teniendo el corazón ejercitado en codicias, siendo hijos de maldición, que han dejado el camino recto, y se han extraviado… Estos son fuentes sin agua, y nubes traídas por el torbellino de viento, para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre. Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, seducen con las concupiscencias de la carne en disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que conversan en error; prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Estos son aquellos de los que habla Isaías en 5:20: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!”
 
Creo que debe saberse que hay homosexuales que han tenido algunos papeles relevantes dentro de organizaciones cristianas. Es decir, que se introdujeron y alcanzaron puestos de responsabilidad clave en algunas de las posturas que afectaban a la consideración del problema homosexual. Puede que entraran solapadamente, pero también es cierto que una vez dentro fueron protegidos por la desidia de otros, de modo que pudieron llevar a cabo sus planes sin estorbo.
 
Así, por ejemplo, sucedió en el equipo de redacción de la traducción de la King James N IV, llevada a cabo a finales de los 60 y principios de los 70 por la Sociedad Bíblica Internacional. El resultado fue hacer una traducción más favorable a sus posiciones. La Srta. Virginia Mollenkott, poco tiempo después muy conocida como activista del movimiento de lesbianas, y pro-abortista, trabajó como revisora de la edición, en calidad de consultora de estilo en lengua inglesa, es decir sobre como expresar mejor en inglés lo que los traductores iban aportando. Mas adelante podremos algunos de los ejemplos de lo que esas “mejores” expresiones afectaron a la versión en este asunto concreto.
 
Mientras formó parte del equipo de la SBI, el responsable, el Sr. Edwin Palmer, tuvo conocimiento de que era lesbiana, pero lo ocultó todo el tiempo. A principios de los 80 fue nombrada miembro del Comité del Consejo Nacional de Iglesias, que produjo un lenguaje en el que se dirigían a Dios en términos femeninos. Ha escrito y participado en numerosas conferencias en las que ha hecho declaraciones de su lesbianismo, afirmando “Dios me hizo así”(¿?). Su libro más famoso es Is The Homosexual My Neighbor?(1978) A pesar de todo esto ha sido patrocinada por el Consejo Mundial de Iglesias para diversas conferencias. Es una de las “teólogas” que ha contribuido a la causa del activismo homosexual entre las iglesias evangélicas.
 
Pero también el presidente del comité de traducción era otro homosexual. El Dr. Marten H. Woudstra, profesor del Seminario Calvinista, fue contratado como presidente del Comité de Traducción del Antiguo Testamento. Después de este trabajo también fue miembro fundador de una sociedad operativa para la “amistad gay cristiano-evangélica”. Sorprendentemente algo que facilitó “el fichaje” por la SBI fue que el Sr. Woudstra era considerado como muy conservador entre los profesores del seminario en el que trabajaba. Pero también en este caso sus colegas estaban convencidos no sólo de su conducta homosexual, sino de que también hacía viajes de presunta diversión sexual a Nueva York, ciudad donde la comunidad gay es bastante numerosa y cuenta con mucho ambiente homosexual. Cuando la Christian Reformed Church y el Calvin Seminary encargaron un informe sobre la homosexualidad, ¿a quién creen que encargaron el trabajo? Exactamente, se lo encomendaron al Dr. Woudstra, que era algo así como poner a un zorro para cuidar del gallinero. En su informe sostuvo muchos de los argumentos favorables a la homosexualidad que aquí hemos tratado, y su informe tuvo gran relevancia en las posiciones de la denominación. Mientras tanto, todos los líderes de su denominación que sabían ó sospechaban de su posición homosexual interesada, lo ocultaron.
 
Las ideas que salieron de aquella traducción no quedaron simplemente en la NIV KJ, sino que algunas de ellas, las podemos encontrar también en las lamentables notas de la edición de estudio de la Reina Valera 1995, desafortunada versión que en España y en los países hispanos están promocionando desde hace unos años las Sociedades Bíblicas. Aunque en honor a la verdad, son tan deficientes sus notas que en ellas se puede leer una cosa y la contraria. Por ejemplo en el caso de Sodoma y Gomorra viene una nota que dice así: El pecado de Sodoma y Gomorra se identifica “habitualmente” con la practica de la homosexualidad (cf. Jud. 7). Sin embargo (Las comillas son añadidas por el autor de este estudio. Pero debe notarse que no dice, “pero además…”, sino que intenta cambiar totalmente la consideración del lector basándose en la cita de los profetas), los profetas lo asocian con toda clase de desórdenes de carácter social. En Is. 1:10-17; 3:9, ese pecado es la injusticia; en Jer. 23:14, el adulterio, la mentira y la incitación al mal; en Ez. 16:49, el orgullo, la vida fácil y la despreocupación por los pobres. Véase Gr. 19.5.n El autor de la nota mezcla cosas de las que Dios culpa a su pueblo, llamándolo Sodoma, con otras que ya hemos considerado, pero la idea que pretende dejar la nota es que el problema no era la homosexualidad. Sin embargo otra nota en el 19:5, dice: Conozcamos, es decir, tengamos relación sexual con ellos. La pretensión de los habitantes de Sodoma incluye dos delitos: la perversión sexual y la violación de la ley de la hospitalidad. Acerca del primero de estos pecados, cf. Lv. 18:22; 20:13; Dt. 23:17-18; Rom. 1:26-27. Cuando uno sigue el apunto y va a la cita de Deuteronomio encuentra una nota que dice que se trata de “la unión sexual que se llevaba a cabo en los templos”. (¿Querrá decir que lo que pretendían los sodomitas era asegurar las cosechas con una unión sexual ritual?)
 
Bueno pues una nota con sabor semejante es la de Mollenkott, ITHMN, pagina 57 ". . . la historia de Sodoma parece ser enfocada sobre dos pecados específicos: (1) la violación y (2) falta de hospitalidad hacia los extranjeros. ¿Ven como desapareció la homosexualidad?
 
En el claro texto de Lev. 18:22 y 20:13 que hemos tratado en el capítulo anterior, y en el que se calificaba como abominación, los traductores de la NIV KJ, lo calificaron con la palabra “detestable”, que aunque técnicamente significa lo mismo, pero en el lenguaje popular habitual es un término mucho menos contundente, porque la palabra detestar es muy usada en el lenguaje cotidiano y se emplea para cualquier cosa que simplemente nos disgusta ó no nos agrada. Este tipo de cambios es el trabajo del estilista del idioma. En Deut. 23:17, la palabra sodomita, de la que hemos hablado, se traduce por “prostituto sagrado”. La RV 95 se apunta a la misma tesis como se ve en la nota que han puesto sobre este versículo.
 
En 1 Rey. 14:24, 15:12, 22:46 y 23:7, la NIV KJ traduce en lugar de sodomitas, por “prostitutos sagrados” ó consagrados, siguiendo la misma pauta. En la RV95, una nota nos dirige a Deut. 23:17, en cuya nota dice lo mismo. El problema no se trata de que en algunas ocasiones la homosexualidad estuviese en conexión con la prostitución sagrada, sino que la reducen exclusivamente a este contexto, con lo cual queda excluida la prostitución homosexual y la homosexualidad en si misma en las facetas personales y sociales ajenas al hecho religioso. ¿Acaso esa practica homosexual no existía fuera del contexto de una ceremonia religiosa, con ó sin dinero? ¿Por qué se prohibiría en el Deuteronomio si resulta que esa condición no se producía? La ley se establece para que los actos se tipifiquen, no para inventar actos que no existen.
 
Solamente y ya para terminar este asunto, quiero que vean como se las gasta la RV95 en otra de sus notas. Se trata de la que se refiere a Rom. 1:25. Después de decir que deshonraron entre si sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad (gr. alētheia) de Dios por la mentira (gr. pseudos), honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador.  La nota dice: Otra posible traducción: En lugar de seguir al Dios verdadero han seguido a dioses falsos. Lo cual sería como mucho una exégesis, nunca una traducción, pero vaya exégesis que reduce el contenido de todo el texto a una aplicación para los que siguen a dioses falsos.
 
Por cosas como estas los cristianos y las iglesias cristianas en general tienen que estar siempre atentas, porque hay bocas que es necesario tapar como Pablo escribía a Tito (1:10,11) refiriéndose a rebeldes, habladores de vanidades y engañadores, que están trastornando familias enteras, enseñando, por ganancias deshonestas, cosas que no deben. Y no es este el lugar para hablar de lo que están haciendo las Sociedades Bíblicas desde hace ya muchos años, pero yo aconsejo a todos que averigüen. Averigüen y verán lo que están haciendo descaradamente a cuenta de la fe y al servicio de cualquier causa menos que de la verdad del evangelio, sin importarles recurrir a fabricar versiones a la medida de los potenciales compradores. Aunque algo de su negocio ya no debe ir muy bien, porque ahora en España, al menos, están recurriendo al empleo de vendedores promotores para visitar cuanto local religioso este abierto, normalmente los domingos, ya se trate de verdaderas iglesias ó de centros sectarios, con el propósito de vender sus artículos de la misma forma que cualquier editorial profana.
 
Aquellos que creen a las miríadas de falsos profetas cristianos que les declaran que la homosexualidad es algo natural, lícito y que pueden vivir con la misma plenitud y conciencia que los cristianos heterosexuales, llegan a asumir que su conducta no es pecaminosa y por lo tanto no pueden, como todos aquellos que se creen sanos, ir al Médico Divino en búsqueda de su sanidad espiritual, psíquica y corporal. Pero como en la vida real, la ignorancia de la ley no exime de la obligación de su cumplimiento, ni tampoco de las penas del incumplimiento. Por esa razón, aquellas las iglesias que quieren seguir la Palabra de Dios y contienden por el evangelio, deben hacer oír sus voces denunciando que hay malas personas, falsos maestros y profetas, que se dicen cristianos pero que extienden un falso sucedáneo de cristianismo. Pablo no dudaba en advertir a Timoteo con palabras como estas (2Tim. 3:1-17): Quiero que sepas que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes á los padres, ingratos, sin santidad, sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios; teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: y á éstos evita. Porque de éstos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las mujercillas cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias; que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron á Moisés, así también estos resisten á la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fe. Mas no prevalecerán; porque su insensatez será manifiesta á todos, como también lo fue la de aquéllos….  los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús.  Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra.
 
Como leemos en Gal. 5:24: Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias (ó lujurias). Los que viven en ellas no son de Cristo. Aquellos corintios de los que hemos hablado fueron limpios de sus pecados anteriores, fueron santificados, apartados de ellos en su nueva vida y justificados, hechos justos delante de Dios en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de Dios. Dios quiere, puede y transforma a las personas, las salva, y las usa para su gloria. En la Biblia tenemos muchos ejemplos de conductas tremendas y actos horribles cometidos por personas que fueron perdonadas, transformadas y usadas para la gloria y el propósito de Dios. Personas que confiaron en el amor de Dios y permitieron que Él transformase sus vidas.
 
Dios no obra con perfectos sino con pecadores, y todos somos pecadores. No es más pecador el homosexual que otros, ni más difícil para Dios hacer de él una nueva criatura en Cristo,  acompañarle en su nueva vida, sostenerle en la debilidad, perdonarle en la caída y restaurarle. Hay muchos homosexuales que dejaron de prestar oído y ser utilizados como carne de cañón por los activistas del movimiento gay-lesbiana, y escucharon la voz de Cristo que les llamaba, pudiendo ser libertados por el poder de Dios, a través de la ayuda de otros cristianos que pusieron a su servicio  los dones que Dios puso en su Iglesia para ayudar a personas con esta problemática. Pero todos ellos tuvieron que reconocer su pecado y la necesidad de un Salvador, y cuando lo encontraron decidieron seguirle con todo lo que ello implica. Y ahora viven confiando en que Aquel que empezó en ellos la buena obra la continuará hasta el día de Jesucristo. Y entendieron también que “ninguno de nosotros vive para sí” (Rom. 14:7). ¿Acaso alguien puede pensar que la actitud de Jesús hacia la mujer adúltera sería la misma, si ella le dijese: “Mi cuerpo es mío y con el hago lo que quiero”?.
 
Las iglesias cristianas tienen que volver a predicar y vivir también los valores morales de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. En las Escrituras se ensalzan los valores de la virginidad denominando como fornicación, y por lo tanto abominación, las relaciones sexuales fuera del marco de matrimonio. También los sumos sacerdotes de Israel debían buscar a una esposa que fuese virgen, y el texto levítico les impedía específicamente unirse a mujeres viudas, divorciadas, corrompidas ó disolutas y las prostitutas (Lev. 21:13-14). Debían reflejaban la imagen de la unión de Cristo con la Iglesia (Ef. 5:27, que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha). También Pablo deseaba igualmente que los cristianos que formaban las iglesias locales, como en Corinto, viviesen en santidad (2Cor. 11:2 “para presentaros como una virgen pura a Cristo”). Los sacerdotes del antiguo pacto también debían estar santificados para dar un ejemplo al pueblo, que reflejase la santidad de Dios, y a la vez vivir en un ambiente de estabilidad interno en el propio hogar, evitando que experiencias anteriores trajesen al seno del hogar practicas, conductas y conflictos sexuales ó emocionales  que afectasen al futuro hogar y a sus descendientes.
 
Las Escrituras proponen un modelo de fidelidad conyugal, que no solo agrada al Creador, sino que proporciona mayor felicidad a sus criaturas. Un modelo que produce mayor estabilidad emocional, reducen los traumas, y evitan dañar a los hijos. Aproximarse a ese modelo y vivirlo en la fe del Hijo de Dios es el camino más idóneo que puede vivirse en esta tierra, a pesar de habitar en un entorno hostil. La Biblia también ensalza la procreación de hijos como un estado feliz. La paternidad y maternidad, por supuesto responsable que se ocupa de los suyos y los educa en los caminos del Señor, desarrollan al ser humano hasta limites que no hay nada que pueda asemejarse, en cuanto a ternura, entrega, responsabilidad, vigilancia, enseñanza, aprendizaje, etc. Por el contrario la sociedad hedonista, consumista, que se opone a los planes de Dios, enseña que los hijos son una fuente de problemas y de gastos; que la vida sin hijos permite mayor libertad y satisfacer los deseos de consumo y bienestar que pide el cuerpo. Así tenemos también una sociedad actual que es “anti-niños” en la práctica, y se manifiesta en que muchas parejas no procrean por puro egoísmo a pesar de que la sociedad nunca ofreció más ayudas y soporte a los padres para criar y educar a sus hijos, que en la actualidad.
 
Se debe volver también a la consideración del divorcio expresada por Jesús, con la pauta excepcional que él enseñó. Jesús declaró que una unión posterior con una pareja diferente cuando la ruptura no fuese por ese superior motivo de la infidelidad sexual es causa de que los divorciados que se vuelven a casar incurran en el pecado de “adulterio”. Esta enseñanza de Jesús muestra hasta que punto lo que hacemos con el cuerpo representa una ofensa y trasgresión a los principios establecidos por Dios.
 
Es necesario retomar el mensaje que ha sido mutilado y privado de contenidos esenciales. Se necesita hablar tanto del amor de Dios, como de la ira de Dios.Hablar del amor de Dios sin retacear la justicia de Dios. Volver a enseñar de la salvación sin ocultar la condenación. Jesús lo hizo así. Los apóstoles también. Y ese es el ejemplo a seguir.
 
Con todo, es posible que los cristianos que queremos esto, como Lot, no tengamos la capacidad para cambiar el rumbo del mundo, y es posible que no consigamos el propósito de hacer volver a los que nos rodean hacia la verdad y los caminos de Dios, pero si conseguimos, también como Lot, que el mundo no nos cambie a nosotros y nos convierta a sus caminos, podremos ser salvos y salvar al menos a nuestras familias de las consecuencias nefastas a las que conduce este caminar. Por el contrario considerar en nuestras mentes que estas enseñanzas y normas son cuestiones del pasado que nada tienen que ver con nuestros tiempos, solo conducirá a empeorar la ya de por si mala situación actual del mundo, de las iglesias cristianas y de los intereses del evangelio en general, y nosotros y nuestras familias padeceremos las consecuencias. Burke dijo una frase que ha pasado a la historia por su sabiduría: el triunfo de la maldad debe mucho al silencio de los buenos”. ¿Has meditado en tu responsabilidad personal en esta cuestión?
 
Pablo Blanco
Noviembre 2003
r. 031124



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